La Fiscalía de Nueva York desnuda la corrupción de la Fundación Trump

Donald Trump y sus tres hijos mayores, Eric, Ivanka y Donald Jr., en enero de 2017 durante un acto en su torre de Nueva York. :: s. s. / reuters/
Donald Trump y sus tres hijos mayores, Eric, Ivanka y Donald Jr., en enero de 2017 durante un acto en su torre de Nueva York. :: s. s. / reuters

Acusa al presidente y a sus hijos mayores de utilizar la entidad sin fines de lucro para la campaña electoral y sus intereses particulares

MERCEDES GALLEGO NUEVA YORK.

Dos semanas después de ganar las elecciones, Donald Trump pactó una suma confidencial para zanjar la demanda que afrontaba la Universidad Trump, que no era ninguna universidad, señaló el fiscal general. Como tampoco su Fundación Trump, que quiso cerrar cuando empezaron las investigaciones, ha resultado que se dedicaba a obras de caridad. Por el contrario, la Fiscalía de Nueva York, que ya desmontó la falsa entidad educativa por la que 5.000 personas llegaron a pagar hasta 35.000 dólares (31.100 euros) cada una, acaba de demandar al presidente y sus hijos mayores por utilizar una supuesta fundación sin ánimo de lucro para sus fines particulares.

Con el dinero que recaudaba, libre de impuestos, el magnate pagó compensaciones para cerrar otras demandas e incluso se compró cuadros. Su esposa, Melania, adquirió en una subasta un lienzo del presidente que el artista Michael Israel pintó en cinco o seis minutos en la mansión de Mar-a-Lago durante una gala de caridad. El cheque de 20.000 dólares (17.200 euros) con el que se pagó el retrato procedía de esa fundación, a la que Trump no ha contribuido con su propio dinero desde hace diez años. La fundación ni siquiera tenía empleados. Era apenas un juguete más del magnate que, durante la campaña electoral, utilizó para sus propios fines, en violación de las leyes electorales.

La Fiscalía, que demanda a Trump y sus hijos para que compensen a la ciudad por los 2,8 millones (2,4 millones de euros) en impuestos que se ahorraron al canalizar las operaciones a través de esta fundación y se enfrenten a severas multas, ha remitido también el caso a la Comisión Electoral Federal, que juzgará si hubo delito de campaña.

Las leyes son estrictas a la hora de prohibir cualquier coordinación entre las campañas y organizaciones sin ánimo de lucro. La Fiscalía dice contar como prueba con los correos electrónicos que se intercambiaron el jefe de campaña de Trump, Corey Lewandowsky, y los contables de la Organización Trump, que manejan las cuentas de la fundación. Lewandowsky y otros cargos de la campaña les dieron instrucciones sobre cómo manejar el dinero.

«Ruines demócratas»

Por supuesto, el magnate niega rotundamente cualquier conducta inapropiada y culpa a los «ruines demócratas de Nueva York» de utilizar la demanda en una persecución política. Para cada acusación hay una coartada, que no siempre satisface a las autoridades. El retrato del magnate que compró la fundación debería estar colgado en sus paredes, no en las de su campo de golf de El Doral. Supuestamente se lo estaba «guardando» en Florida.

Con esa chequera prestada, Trump se permitía caprichos de millonario como los 12.000 dólares (10.300 euros) que pagó por el casco firmado por el jugador de futbol americano de los Denver Broncos Tim Tebow. Y cuando tocó saldar una multa de 120.000 dólares (103.000 euros) con la ciudad de Palm Beach por la instalación ilegal de una bandera cuya asta superaba la altura permitida, también mandó el cheque desde la cuenta de la fundación.

La lista es larga, motivo por el que la Fiscalía cree que tanto a Trump como a sus hijos debería prohibírseles volver a sentarse al frente de ninguna organización sin ánimo de lucro, como la que abrió Ivanka Trump el año pasado «para el empoderamiento económico de mujeres y niñas».

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