El 'espíritu de Kreuth' amenaza la hermandad conservadora alemana

J. C. BARRENA

El llamado 'espíritu de Kreuth' pulula por Berlín como un fantasma amenazante desde que la hermandad en la Unión de cristianodemócratas (CDU) y socialcristianos (CSU) de Baviera corre el serio peligro de reventar ante las diferencias de ambas formaciones en materia de refugiados. Solo existe un antecedente parecido en la historia de la República Federal aunque, a diferencia del presente, los conservadores se encontraban en la oposición y el canciller socialdemócrata Helmut Schmidt gobernaba el país.

En 1976, la CSU decidió durante un cónclave en Bad Kreuth romper el grupo parlamentario común en el Bundestag con la CDU. Aunque fue un corto divorcio, nació entonces el mito que amenaza ahora con repetirse, aunque por motivos distintos. Hoy en la política de atención a los refugiados la causa de la división, hace más de 40 años fueron las rencillas personales. La revuelta de 1976 fue liderada por el entonces presidente de la CSU, el siempre polémico Franz Josef Strauss.

El legendario 'león de Baviera' ambicionaba jugar un papel relevante en la política nacional y consideraba que la tercera derrota consecutiva de la Unión en las legislativas germanas de aquel año había sido culpa del entonces presidente de la CDU, un joven Helmut Kohl. Strauss no perdía ocasión de poner verde al 'gigante del Palatinado'. Después de la ruptura de la alianza conservadora el 19 de noviembre de 1976 se filtraron algunos comentarios en los que calificaba al que luego se convertiría en canciller de la unificación alemana de «inútil total». Kohl «nunca llegará a ser jefe de gobierno», dijo entonces Strauss.

LA CLAVEHoy son los refugiados la causa de la división, hace más de 40 años fueron las rencillas personales

La inesperada decisión de Bad Kreuth cayó como una bomba entre los cristianodemócratas, sorprendidos por la osadía de Strauss. Tan solo Kohl reaccionó con frialdad y rapidez. El líder de la CDU amenazó con 'invadir' territorio electoral ajeno y presentar a su partido en los comicios de Baviera. Incluso ordenó públicamente buscar un edificio adecuado para plantar una sucursal cristianodemócrata en Múnich. Y la amenaza surtió efecto. Tan solo tres semanas después de la ruptura, la CSU volvía al redil.

Después de varias cumbres entre Kohl y Strauss para acabar con la crisis, el 12 de diciembre de 1976 la cúpula socialcristiana retiraba la decisión de Bad Kreuth y ordenaba a sus diputados federales reincorporarse al grupo parlamentario de la Unión. Pero la rivalidad y los roces entre Kohl y Strauss fueron permanentes hasta la muerte del líder bávaro en 1988.

Aunque sus ambiciones de dirigir la política nacional acabaron abruptamente en 1980 cuando fracasó rotundamente como candidato de la Unión a la Cancillería federal. Dos años después, Helmut Kohl ganaba una moción de censura contra Helmut Schmidt e iniciaba una carrera de 16 años ininterrumpidos como jefe del Gobierno alemán. Un récord que está aún por batir.

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