Otros esfuerzos de cohesión que han caído en saco roto por las abismales diferencias

M. MOLINOS BERLÍN.

No es la primera vez que se juguetea con la unión de la izquierda en Alemania. Merkel se siente como una losa en esa mitad del espectro político y la pasada legislatura diputados del SPD, La Izquierda y Los Verdes celebraron varios encuentros para explorar la posibilidad de formar un tripartito tras las elecciones del pasado septiembre. A la primera reunión acudió el entonces vicecanciller y ministro de Economía, el socialdemócrata Sigmar Gabriel, hoy caído en desgracia y apartado de la política.

El intento fue en vano. Las encuestas no acompañaban y las diferencias eran abismales. El SPD y Los Verdes han gobernado ya a nivel nacional con una agenda moderada. Pero ambos han tachado reiteradamente a La Izquierda de «incapacitada para el gobierno» porque defiende salir de la OTAN, politizar el Banco Central Europeo (BCE), y transformar radicalmente la UE.

Esta vez, Wagenknecht y Lafontaine se han inspirado para su propuesta en el contexto europeo. Ellos mismos lo reconocen y destacan que en otros países «a partir del hundimiento de los partidos establecidos han surgido nuevos movimientos», que han cambiado la política. Entre otros, señalan las transformaciones de partidos de España a raíz de la crisis económica. Destacan la experiencia de Podemos, la forma en la que surgió, y cómo ha logrado amalgamar a distintos sectores mediante sus confluencias regionales y sus alianzas para las municipales.

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