Escepticismo general ante la victoria del opositor Tshisekedi en el Congo

GERARDO ELORRIAGA

El triunfo de Félix Tshisekedi en las elecciones del 30 de diciembre podría suponer el primer traspaso democrático del poder en la República Democrática de Congo, pero el anuncio de la Comisión Electoral (CENI), que le atribuye el 38,5% de los votos, generó una gran incertidumbre en el país africano. El candidato Martin Fayulu, favorito según las encuestas, rechazó los resultados, publicados en la madrugada de ayer y en los que obtiene el 34,8%, y advirtió de que se había producido un «golpe electoral». Esta denuncia aparece reforzada por la emisión de un comunicado de la Conferencia Episcopal que asegura que el declarado ganador no es aquel que apuntaban los datos recopilados por sus 40.000 monitores durante el conteo posterior a la votación y llama a una reclamación por la vía legal.

El desconcierto y las sospechas de manipulación aumentaron por las declaraciones laudatorias del vencedor hacia el presidente saliente, Joseph Kabila, al que llega a considerar un futuro embajador de país. El nuevo dirigente de la república más extensa del África subsahariana es hijo de Étienne Tshisekedi, histórico líder de la oposición, encarcelado varias veces por el mandatario saliente y fallecido en Bruselas en 2017.

Los gobiernos de Francia y Bélgica, antigua metrópoli, también manifiestan suspicacias y pretenden llevar el asunto al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Yves Le Drian, ministro galo de Asuntos Exteriores, solicitó claridad en los resultados «porque son lo contrario de lo que esperábamos», alegó.

La victoria de Tshisekedi se recibió con júbilo en la capital, Kinshasa, feudo tradicional del opositor, pero generó disturbios en zonas afectas a Fayulu como la ciudad de Kikwit, donde murieron tres jóvenes por cargas de la Policía, y Kisangani, donde también se produjeron enfrentamientos. «La gente de Congo ha sido engañada y nunca aceptaré el fraude», advirtió el frustrado aspirante, apoyado por el exvicepresidente Jean Pierre Bemba y Moïse Katumbi, exgobernador y uno de los hombres más ricos del país.

La posibilidad de un acuerdo entre Tshisekedi y el Gobierno puede desestabilizar esta república, rica en recursos naturales pero donde la mayoría de la población subsiste bajo el umbral de la pobreza. Los comicios llegaron tras dos años de retraso y suponían el fin de la autoridad de Kabila, que ha permanecido 16 años al frente del Ejecutivo sin combatir eficazmente la corrupción y la miseria, azotes de un territorio invertebrado y sacudido por episodios de violencia. El candidato progubernamental ,Emmanuel Shadary, se situó en tercer lugar con el 23,8% de las papeletas.