Erdogan busca el poder absoluto en las urnas

Ince consiguió reunir a decenas de miles de seguidores en el cierre de campaña. :: Huseyin Aldemir / REUTERS/
Ince consiguió reunir a decenas de miles de seguidores en el cierre de campaña. :: Huseyin Aldemir / REUTERS

La oposición se conjura para evitar un régimen presidencialista y anuncia una coalición para la segunda vuelta en torno a Ince

MIKEL AYESTARAN ESTAMBUL.

Los turcos acuden hoy a las urnas para elegir presidente y Parlamento, una cita electoral que se celebra en estado de emergencia y en la que el país se juega la entrega del poder absoluto a Recep Tayyip Erdogan. El líder islamista, de 64 años, quiere superar una etapa más en la hoja de ruta que él mismo ha diseñado para ser mandatario con poderes plenos y aspira a demostrar a los suyos que la pírrica victoria en el referéndum del año pasado fue algo puntual.

Su apuesta por cambiar la Constitución para convertir Turquía en un sistema presidencialista obtuvo el 51% de apoyo en aquella consulta y a partir de hoy aspira a ser la persona que lidere la implementación de los cambios, pero para ello necesita repetir victoria en medio de un clima de euforia entre los opositores por los mítines multitudinarios encabezados por Moharram Ince, candidato a presidente del socialdemócrata y kemalista Partido Republicano del Pueblo (CHP).

Si en anteriores comicios la guerra contra el terror de grupos como el Estado Islámico (EI o Daesh) o el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) centraron el debate, esta vez es la grave crisis económica la prioridad debido a la caída libre de la lira y la fuerte inflación. Hay seis candidatos a la presidencia que participan dentro de tres grandes bloques. Erdogan lidera la Alianza del Pueblo, formada por el Partido de la Justicia y Desarrollo (AKP) y el ultranacionalista Movimiento de Acción Nacionalista (MHP). Ince se ha erigido en la voz más importante de la Alianza de la Nación, coalición formada por cuatro partidos muy diferentes, desde islamistas a socialdemócratas que, aunque cada uno tiene su candidato, han acordado respaldarle en caso de que llegue a una segunda vuelta cara a cara con Erdogan.

Los kurdos del Partido Democrático de los Pueblos (HDP), que tienen a su candidato Selahattin Demirtas en prisión, desde donde ha realizado la campaña a través de redes sociales, también han adelantado que estarán de parte de Ince para acabar con la era Erdogan. Este escenario solo se producirá si ninguno de los candidatos obtiene el domingo más de 50% de los votos, un escenario posible según los últimos sondeos que dejan al actual presidente al borde del 46%.

Camisetas de fútbol

Después de 16 años en el poder, Erdogan llega a estas elecciones «lleno de desconfianza hacia todo el mundo, con sensación de tener mucho poder, pero de ser vulnerable a la vez. Él diseñó todo esta hoja de ruta y ahora el tiro le puede salir por la culata. Todo o nada», opina Eduard Soler Lecha, investigador del Cidob de Barcelona, quien alerta de «la escalada de tensión que espera al país en caso de ir a segunda vuelta, serán días de gran intensidad política y social».

Los colegios abren sus puertas a las ocho de la mañana, pero votantes como Murat Kayaoglu estarán allí desde las cuatro de la mañana «para evitar cualquier tipo de fraude. No nos podemos fiar porque seguro que intentan manipular el resultado». Viste camiseta del Besiktas y participa en el mitin de final de campaña de Ince en la zona asiática de Estambul. Le acompaña un grupo de amigos, todos con camisetas de sus equipos, ya que «el futuro presidente nos pidió que acudiéramos vestidos así para mostrar unidad entre las aficiones».

La rivalidad entre los equipos de Estambul es absoluta e imágenes de este tipo «solo son posibles gracias a gente como Ince, que apuesta por buscar puntos de unión entre los turcos y no de fractura», apunta Ilhan Argundam, con la gorra del Galatasaray y que tras escuchar al líder opositor afirma que «sueño con la victoria».

Entre la masa humana hay mucha camiseta futbolera, pero cuesta encontrar mujeres que respeten el hiyab. Es la cara menos religiosa de un país que, sobre el papel, sigue siendo una república laica, pero en el que el presidente Recep Tayyip Erdogan ha acelerado la islamización de calles e instituciones a lo largo de sus mandatos.

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