Las elecciones de Baviera, un inevitable mal trago para Merkel

Tanto una dramática pérdida de votos hoy de su aliada CSU como el logro de unos resultados aceptables añadirán inestabilidad al Gobierno

JUAN CARLOS BARRENA BERLÍN.

Las elecciones que se celebran hoy en Baviera traerán consigo el inicio de una nueva era en la rica región del sur de Alemania, donde la Unión Socialcristiana (CSU) perderá previsiblemente su hegemonía tras seis décadas de práctico absolutismo gubernamental. Ningún partido en Europa ha gobernado durante tanto tiempo como la CSU, siempre con mayoría absoluta y una única excepción en 2008, cuando a falta de tan solo dos escaños, necesitó el apoyo de los liberales para constituir el Ejecutivo. Pero en esta ocasión todos los sondeos anuncian una dramática pérdida de votos para la formación que preside el titular germano de Interior, Horst Seehofer, y que es la principal aliada de la canciller federal, Angela Merkel, en el Gobierno de gran coalición.

Tras cosechar casi un 48% de sufragios hace cinco años, las encuestas sitúan a la CSU con solo un 33% de votos y la necesidad imperiosa de buscar un socio de coalición, quizás incluso dos, para continuar en el poder. Seehofer y su correligionario y primer ministro de Baviera, Markus Söder, se mantuvieron optimistas hasta el final de campaña bajo el lema 'Lo mejor para Baviera', aunque parece evidente que la mayoría de los ciudadanos de esa región consideran que la formación socialcristiana ha dejado de serlo.

El desastre que se avecina para los conservadores en Baviera tendrá, en cualquier caso, consecuencias para la gran coalición que dirige en Berlín la cristianodemócrata (CDU) Angela Merkel. Pase lo que pase mañana con la CSU, el resultado se le atragantará a la líder de la unión de las dos formaciones conservadoras.

Si, contra todo pronóstico, los socialcristianos consiguen un resultado aceptable y claramente mejor de lo que anuncian las encuestas, Seehofer se presentará en la capital germana más gallo que nunca. Nadie duda de que el ministro de Interior volverá a hacer la vida imposible a la canciller tras provocar dos crisis en la gran coalición en menos de tres meses, la primera por la política de refugiados y la segunda por su defensa del cesado jefe del contraespionaje federal.

Pero si los conservadores bávaros afrontan una catástrofe electoral, se lanzarán a la búsqueda de culpables y Merkel es la perfecta cabeza de turco, junto al propio presidente de la CSU, cuyo cargo ambicionan Söder y otros jóvenes dirigentes. Para muchos observadores, Seehofer podría verse obligado incluso a dimitir la misma noche electoral si el resultado es francamente desfavorable para su partido.

Peligroso debilitamiento

Pase lo que pase, pinta muy negro para Angela Merkel con su tradicional socio en la unión de CDU y CSU. La permanencia en el cargo de un Horst Seehofer enormemente debilitado sería peligrosa por lo que tendría de imprevisible. Pero también el nombramiento de un nuevo ministro de Interior por la CSU resultaría un engorro para la canciller debido a la incertidumbre que lo acompaña.

La situación en Baviera y la de sus socios conservadores no son el único motivo de preocupación de la canciller. En dos semanas se celebran los comicios legislativos en la céntrica región de Hesse y peligra la reelección como primer ministro del cristianodemócrata Volker Bouffier. Un fracaso de la CDU en ese Estado sería nefasto para Merkel, cuya reelección como presidenta del partido en el congreso ordinario del próximo diciembre podría llegar a ser cuestionada.

Pero tan angustiados como los conservadores afrontan las elecciones en Baviera y Hesse los socialdemócratas (SPD), socios menores de la gran coalición en Berlín. Su posición en Baviera, donde las encuestas les otorgan un miserable 12% de votos, es tan desesperada que por primera vez en la historia no habrá una fiesta electoral en su central en Berlín para esperar los resultados de Múnich.

Saben que no habrá nada que celebrar y mucho que lamentar. Su nueva presidenta, Andrea Nahles, no ha logrado rescatar a los socialdemócratas del socavón de popularidad en el que llevan hundidos los últimos años. Y los más recientes sondeos a nivel nacional resultan más que preocupantes. El SPD no solo está por detrás de la Unión, sino que ha sido superado en intención de voto por los populistas de la Alternativa para Alemania e incluso Los Verdes.

 

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