Un tuit de Trump dispara las amenazas de muerte contra una congresista musulmana

Ilhan Omar sonríe durante un acto celebrado la semana pasada en el exterior del Capitolio./REUTERS
Ilhan Omar sonríe durante un acto celebrado la semana pasada en el exterior del Capitolio. / REUTERS

La Policía del Capitolio pone escolta a Ilhan Omar y la de Nueva York detiene a un hombre armado que quería «meterle una bala en la puta cabeza»

MERCEDES GALLEGOCorresponsal. Nueva York

Con 60 millones de seguidores en Twitter y un gatillo fácil, Donald Trump se ha convertido en un cibermatón que este fin de semana puso en la diana a la congresista Ihan Omar, a la que la Policía del Capitolio tuvo que asignar seguridad al dispararse las amenazas de muerte. La escolta se reserva a los líderes del Congreso, pero la refugiada somalí de 37 años que se convirtió en la primera mujer musulmana con hijab en el Capitolio es el blanco de todos los ataques. También la primera que se atrevió a cuestionar el papel de los 'lobbies' judíos y la lealtad de sus compañeros a un Estado extranjero. La tacharon de racista e incluso pasaron una ley en la que reprobaban los comentarios antisemitas, aunque la nueva hornada de jóvenes legisladores que la acompañó hasta el Congreso obligó a incluir en la misma condena los ataques antimusulmanes.

El último hay que trazarlo hasta el vídeo que hizo viral un personaje muy controvertido, un líder musulmán australiano muy activo en Twitter convertido en favorito de la ultraderecha de aquel país. Imam Mohammad juega a dos barajas. Por un lado clama ser un islámico moderado que se gana a los ultras al decir que Australia «está infectada de musulmanes extremistas», y por otro estudió con estos en Irán. Su maestro, el ayatolá Sayid Sadiq Husseini Shirazi, defiende que las mujeres vayan cubiertas de los pies a la cabeza, les niega el derecho a ocupar cargos de gobierno y aprueba que se casen desde los nueve años.

El mandatario mezcla en el mensaje unas frases poco afortunadas de Omar con imágenes del 11-S

Las declaraciones poco afortunadas sobre el 11-S que Omar hizo a mediados de marzo pasaron desapercibidas hasta que «el imán de la paz» colgó un pequeño corte en Twitter. En esos 19 segundos la congresista decía que la asociación ante la que hablaba «fue creada tras el 11-S, porque reconocieron que alguna gente hizo algo y todos nosotros empezamos a perder acceso a nuestras libertades civiles». Ni Fox, que lo transmitió en directo, pilló la importancia de esa frase poco elocuente y descuidada. De hecho, el Consejo de Relaciones Islámicas-Americanas (CAIR) fue fundado siete años antes de los atentados.

Fue el congresista texano Dan Crenshaw el primero en retuitear en EE UU ese corte seleccionado de un discurso de 20 minutos en el que su compañera también ataca a Egipto y Arabia Saudí y promete luchar por los ideales de libertad y justicia de EE UU. «Esos valores son la razón por la que mi familia vino aquí», agradeció.

Nada de eso transcendió en los programas de Fox que explotaron el polémico corte. «¡Nunca olvidaremos!», tuiteó Trump el viernes, junto a un vídeo en el que la imagen de Omar se intercala tres veces en menos de 45 segundos con las del 11-S. Ayer había sido retuiteado casi 100.000 veces. «¿Que 'alguien hizo algo'?», parafrasearon irónicos los comentaristas conservadores. «¡Aquí está tu 'algo'!», decía el 'New York Post' en una portada con las Torres Gemelas en llamas.

Omar votó para reautorizar el fondo de compensaciones a las víctimas del 11-S, pero eso no encaja en la narrativa de sus detractores. Uno de ellos, Patrick Carlineo, de 55 años, que según sus palabras «ama a Trump y odia a los musulmanes radicales en el gobierno», fue detenido hace diez días después de repetir ante la policía las amenazas que hizo por teléfono al llamar a la oficina de la congresista. «¿Trabajas para los Hermanos Musulmanes? ¿Por qué trabajas para esa maldita terrorista? ¡Le voy a meter una bala en su puta cabeza!».