Una oleada de violentos tornados deja al menos 23 muertos en Alabama

Los vientos de entre 217 y 265 kilómetros por hora sembraron de destrucción las poblaciones a lo largo de interestatal 431 que atraviesa tres estados

MERCEDES GALLEGOCorresponsal en Nueva York

Nadie sabía cómo iba a amanecer hoy el condado de Lee (Alabama), pero el sheriff Jay Jones anticipaba anoche que al menos 23 personas no verían la luz del día. «Y desafortunadamente, me temo que esa cifra puede subir de nuevo», advirtió por televisión. Los tornados que ayer arrasaron este condado fronterizo con el estado de Georgia dejaron un panorama desolador que Jones describió de «catastrófico».

Por suerte, no se trata de una zona urbana altamente poblada. Apenas unas 160.000 personas viven en esta área de 1.550 kilómetros cuadrados situada a 160 kilómetros al sur de Atlanta. Casi el triple de grande que Madrid, con veinte veces menos población. Casi todo el daño estaba concentrado a lo largo de la autopista interestatal 431 que atraviesa tres estados. Con todo, sólo el Centro Médico del Este de Alabama en la localidad de Opelika reportaba anoche en su página de Facebook haber atendido a 40 heridos como resultado del fenómeno atmosférico. «Si conoce alguna iglesia u organización que ofrezca albergue, comida o voluntarios para el desescombro, por favor, anúncielo aquí», rogaba.

El primer tornado «grande y EXTREMADAMENTE PELIGROSO», informó en su alerta el Servicio Meteorológico Nacional, despegó del suelo cerca de Dupree (Alabama) sobre las 2 de la tarde hora local y se dirigió hacia el este. Arrojaba vientos de entre 217 y 265 kilómetros por hora. Cuando media hora después salieron de sus escondites los que alcanzaron a refugiarse, se encontraron con el azote de otro tornado mucho más dañino que el primero, porque este había dejado en su camino árboles y casas arrancadas de cuajo que le sirvieron de proyectiles.

Tan solo con la cuenta inicial de 14 muertos que el sheriff pronto actualizó a 23, los tornados de ayer eran los más mortales de EE UU desde el que mató hace poco más de dos años a 16 personas no muy lejos de ahí, en el sur de Georgia. La destrucción se extendía hasta Florida, donde el canal meteorológico Weather Channel aseguraba haber visto calles sembradas de árboles, coches panza arriba y vallas de metal retorcidas alrededor de los postes de luz caídos.

«Estamos intentando evaluar los daños», se disculpó el alcalde de Cairo (Georgia) Booker Gainor, cuando se le preguntó, «pero por ahora esto tiene muy mal aspecto». Los medios locales reportaban numerosas personas atrapadas entre las ruinas de sus casas y pedían voluntarios para socorrerlos. «Tenemos que sacar cadáveres de los escombros, vamos a estar aquí toda la noche», dijo el forense del condado de Lee Bill Harris al diario Atlanta Constitution.

Antes de acostarse el presidente Donald Trump tomó su cuenta de Twitter para solidarizarse con «el gran pueblo de Alabama y sus áreas circundantes», todas ellas votantes de su campaña. «Por favor, póngase a resguardo. Los tornadas y las tormentas eran verdaderamente violentos y podrían venir más. A las familias y heridos de las víctimas, Dios os bendiga a todos».