Los duros del 'brexit' abandonan a May

Davis, Johnson y May, juntos en una reunión que mantuvieron en Dowing Street en noviembre de 2016. :: Peter Nicholls / AFP/
Davis, Johnson y May, juntos en una reunión que mantuvieron en Dowing Street en noviembre de 2016. :: Peter Nicholls / AFP

La marcha de David Davis y Boris Johnson señala el inicio de un choque conservador en vísperas de la negociación con la UE

ÍÑIGO GURRUCHAGA LONDRES.

El ministro del Gobierno británico que negociaba el 'brexit', David Davis, dimitió poco antes de la medianoche del domingo y el de Exteriores, Boris Johnson, a primera hora de la tarde de ayer, como respuesta al acuerdo del Gabinete, el viernes, sobre la futura relación que desea con la Unión Europea, y que los dos políticos consideran que no ofrece los beneficios de una marcha limpia de la UE.

La dimisión de Davis, anunciada a una hora intempestiva, es típica de la trayectoria de un político de impulsos y gestos fuertes, pero dejaba a otros miembros del Gabinete y en especial a Johnson ante la tesitura de defender públicamente un acuerdo que no comparten o de renunciar a su posición en el Gobierno y abrir una crisis potencialmente más amplia y profunda.

Boris Johnson filtró a los medios de comunicación este fin de semana que no comparte el plan de May y lo habría descrito durante el debate ministerial como un intento de «abrillantar un zurullo»; pero no parecía dispuesto a dimitir hasta que la marcha de Davis le situó en una posición complicada. El grupo más euroescéptico de diputados ya había calificado el plan como «un agujero negro del 'brexit'».

La dimisión de Johnson llegó minutos antes de que Theresa May hiciera una declaración en la Cámara de los Comunes sobre el acuerdo europeo en su residencia de Chequers, en la reunión del viernes. En sus palabras a una Cámara con ambiente de mofa y de crisis, May defendió su propuesta de crear un 'brexit' «tranquilo y ordenado» como la adecuada para la población británica.

Laboristas, liberal-demócratas e independentistas escoceses criticaron su plan, porque la búsqueda de una zona de libre comercio con regulaciones comunes para bienes industriales y productos agroalimentarios les parece insuficiente. Quieren permanecer en la unión aduanera, en el caso laborista, o en el mercado común y la unión aduanera, en el caso de los otros.

May rechazó en los Comunes las propuestas de los partidos de la oposición para unirse en un acuerdo nacional, reiterando que está comprometida con marcharse del mercado común y de la unión aduanera. Aunque las intervenciones de conocidos euroescépticos conservadores fueron ambiguas sobre el plan aprobado en Chequers, no parece que tendría una mayoría en el Parlamento incluso si fuese aceptado sin variación por el resto de la UE.

Impredecible

May nombró a Dominic Raab como nuevo ministro para la marcha de la UE. Su aceptación del cargo significa que está dispuesto a defender el plan aprobado por el Gabinete. El desconcierto de la política británica se ilustra con el hecho de que Davis conociera los detalles el miércoles pero dimitió en los últimos minutos del domingo y que Raab ha aceptado sustituirle sin tiempo para estudiar todo el documento que define ahora su cartera. Las reuniones fueron tan incesantes que May tardó en anunciar el relevo en la cartera de Exteriores. El próximo titular será el hasta ahora ministro de Sanidad, Jeremy Hunt.

Davis y Johnson creen que el plan del Gobierno llevará a nuevas concesiones y que Reino Unido no recuperará su plena soberanía legal ni tendrá libertad para firmar tratados comerciales con terceros. Tendrá «el estatus de una colonia», escribe Johnson en su carta de dimisión, porque las dudas de la primera ministra han dejado que «el sueño del 'brexit' esté muriendo».

El Partido Conservador, atravesado durante tres décadas por divisiones sobre la cuestión europea, llega al momento decisivo en la marcha de la UE sin haber resuelto su nudo argumental. El referéndum simplista de 2016 arrojó una mayoría exigua por el 'sí' a la marcha. Pero quizás es cierto que el 'brexit' solo tiene sentido si es el camino para un Reino Unido que comercie con las reglas de la Organización Mundial de Comercio, abandone a sus industrias, se convierte en una gran economía 'off shore' con bajos impuestos y regulaciones.

El plan de May fue elogiado ayer en el Parlamento de Westminster por quienes fueron, como ella, partidarios de la permanencia, es un 'brexit' para quienes no lo quieren. Hubo una reunión del comité parlamentario que organiza la elección de líderes del partido y la primera ministra fue allí ovacionada.

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