Las disputas por la política migratoria lastran la popularidad de Merkel y Seehofer

La canciller alemana, Angela Merkel, y el titular de Interior, Horst Seehofer, en una sesión parlamentaria el pasado marzo. :: Clemens Bilan / efe
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La canciller alemana, Angela Merkel, y el titular de Interior, Horst Seehofer, en una sesión parlamentaria el pasado marzo. :: Clemens Bilan / efe

Los conservadores alemanes, en especial la CSU del ministro de Interior, caen en las encuestas por los choques del Gobierno

MARÍA MOLINOS

berlín. Los conservadores alemanes de Angela Merkel cotizan a la baja. Las disputas intestinas en torno a la gestión de la inmigración les han llevado a mínimos históricos en los sondeos de opinión. Los expertos perciben aquí un distanciamiento de algunos votantes de las posiciones cada vez más extremistas de su ministro de Interior, Horst Seehofer, además de traslucir su tradicional rechazo a la exposición pública y destemplada de los disensos internos.

El Deutschlandtrend, el sondeo político de referencia en Alemania, apuntaba ayer que la alianza de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller y su hermana bávara, la Unión Socialcristiana (CSU), apenas lograrían, de celebrarse este domingo elecciones generales, un 29% de las papeletas. Un mínimo histórico para la formación de Helmut Kohl y Konrad Adenauer. En los comicios del pasado septiembre obtuvieron un 32,9% y ese era su peor resultado electoral desde 1949.

Las razones hay que buscarlas en el desgaste que ha sufrido el Ejecutivo germano en las últimas semanas a causa de la cuestión migratoria. Una herida autoinflingida. El ministro alemán de Interior y presidente de la bávara CSU, Horst Seehofer, estuvo a punto de tumbar al Gobierno a principios de julio al obstinarse en unas medidas unilaterales para acelerar las expulsiones que Merkel rechazaba por no estar consensuadas a nivel europeo. «Sobre todo la forma en la que se ha llevado a cabo esta confrontación ha lastrado a la CSU y, en general, a los conservadores», analizó en declaraciones a la televisión N-tv el politólogo Oskar Niedermayer.

LAS CLAVES La alianza de la CDU y la CSU apenas obtendría un 29% de votos si hubiera elecciones mañana El respaldo a la canciller cae al 46%, dos puntos menos, y Seehofer solo recaba un 27% de apoyos

Pero el Deutschlandtrend va más allá. Porque también refleja la valoración de los principales políticos del país. El grado de satisfacción con Merkel se situó en el 46%, dos puntos porcentuales menos que hace un mes y cinco menos que en mayo. Pero la aprobación de Seehofer se encuentra, igual que en julio, en el 27%, frente al 47% de mayo. Además, tan solo un 22% de los encuestados se muestra a favor de las políticas de asilo e inmigración de Berlín, una de las peores valoraciones.

Seehofer se ha defendido al asegurar que su mala prensa se debe a una campaña orquestada «desde medios hostiles». Pero las críticas le llueven desde múltiples sectores de la sociedad. El fin de semana pasado unas 20.000 personas se manifestaron en Múnich, la capital de Baviera, en contra de sus políticas para limitar el derecho de asilo. Organizaciones como Cáritas y Save the Children han criticado sus centros para acelerar las expulsiones de inmigrantes. Y el ministro se ha visto obligado a retirarse como padrino del Premio a la Buena Vecindad después de que dos ONG nominadas rechazasen ser candidatas por ser él uno de los impulsores.

Comicios en Baviera

El telón de fondo de esta tormenta son las elecciones del 14 de octubre en Baviera. La CSU, hegemónica en este próspero Land católico desde hace siete décadas, teme unos resultados para sus estándares desastrosos. Los mismos que proyectan desde hace semanas las encuestas que se publican en Alemania. Si en los últimos comicios regionales, los de 2013, obtuvieron un 47,7% de los votos, los últimos sondeos les sitúan de forma coincidente por debajo del 40%, entre el 38 y el 39%. Con esa tasa de apoyo necesitarían un socio de gobierno. Algunos líderes bávaros han caído por resultados como estos.

Por eso Seehofer trata de mostrar firmeza con el asunto de los refugiados. Ha sido un recurso exitoso en los últimos años en Europa. De la Austria del canciller Sebastian Kurz a la Italia del titular de Interior Matteo Salvini, pasando por la Hungría del primer ministro Viktor Orban. Seehofer ha sido quien ha catapultado de nuevo la cuestión a los titulares en Alemania. Ha azuzado la polémica mientras su ministerio reconoce mes a mes que las cifras de 'sin papeles' continúan a la baja, a años luz del punto álgido de finales de 2015. Y cuando la propia opinión pública, en sondeos como el Deutschlandtrend, asegura que sus preocupaciones son otras. Las principales inquietudes son las políticas de dependencia (69%), seguida por las pensiones (64%) y la criminalidad (55%). La inmigración y las políticas de asilo son señaladas por el 39%.

La CSU tiene además otro problema. Pero muy relacionado con éste. Durante décadas se esforzó por ser el partido legal más a la derecha del espectro político. Y ahora se ha visto rebasado por la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). El Deutschlandtrend coloca a este partido xenófobo y nacionalista como tercera fuerza a nivel nacional, con el 14% de los sufragios. Y todos los sondeos apuntan a que obtendrá unos buenos resultados en Baviera en octubre, poniendo en entredicho la hegemonía de la formación socialcristiana.

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