Decepción en Bruselas tras la retirada de Austria del pacto por la migración de la ONU

El país que preside la UE se desmarca porque «algunos puntos» del acuerdo no diferencian entre exilio económico y humanitario

SALVADOR ARROYO CORRESPONSAL

bruselas. 'Una Europa que protege'. El eslogan que usa la presidencia austriaca de la UE desde el 1 de julio queda parcialmente en entredicho tras el anuncio ayer del canciller Sebastian Kurz, de que su país no firmará el Pacto Global para Migración impulsado por Naciones Unidas. No es nuevo que el político conservador, que gobierna en coalición con un partido de extrema derecha y que comprometió con su electorado frenar los flujos migratorios, defienda posiciones duras. Pero el desmarque no se esperaba en Bruselas porque Austria ha sido un actor «clave» en las negociaciones del propio pacto, que no es vinculante, buscando incluso propuestas de consenso con el resto de socios del club.

«Lo lamentamos porque la migración es un reto global que requiere soluciones globales, solo así se conseguirán resultados», expresaron desde el Ejecutivo comunitario, que insiste en que esa decisión «desafortunada» no modifica «los compromisos compartidos» por la mayoría de Estados miembros para «mejorar la gestión migratoria dentro y fuera» de las fronteras de Europa.

Con Austria ya son dos los países que se apean del pacto impulsado por 192 de los 193 miembros de la ONU -Donald Trump lo repudió de partida-. Y Polonia, que ya ha expresado sus reservas, podría ser el tercero que se baja de un autobús en marcha antes de la rubrica formal, prevista para diciembre en Marruecos.

El Gobierno austríaco ha esgrimido para justificar la retirada que «algunos puntos» del documento no establecen una distinción clara entre la migración regular e irregular. Se «mezclan» dos situaciones, considera el canciller Kurz, la de quienes buscan protección por razones humanitarias y la del migrante por necesidades económicas.

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