Corea del Norte protege el deshielo con Estados Unidos

Blindados durante el desfile que celebró en Pyongyang el 70 aniversario de la fundación del país. :: how hwee young/ efe/
Blindados durante el desfile que celebró en Pyongyang el 70 aniversario de la fundación del país. :: how hwee young/ efe

Kim Jong-un renuncia a exhibir los misiles que pueden alcanzar suelo estadounidense en el desfile del 70 aniversario de la fundación del país

PABLO M. DÍEZ PEKÍN.

Corea del Norte celebró ayer un gran desfile con miles de soldados marchando al paso de la oca y la multitud enfervorecida para conmemorar el 70º aniversario de su fundación. Pero, más importante que los tanques, camiones y aviones mostrados fue lo que no se vio: los misiles intercontinentales que, en teoría, pueden golpear suelo estadounidense. En pleno deshielo con el presidente Donald Trump tras su histórica cumbre de junio en Singapur, el joven dictador Kim Jong-un prefirió no hacer alarde de su armamento más potente para no enturbiar las negociaciones sobre su desarme nuclear, que parecen estar en punto muerto.

Al contrario que en febrero, cuando sí lució sus proyectiles intercontinentales Hwasong en el 70º aniversario del Ejército, Corea del Norte sólo enseñó misiles de corto alcance, según informa la agencia France Presse. Este nuevo gesto de buena voluntad se suma a la suspensión de los ensayos nucleares y de misiles de Corea del Norte y de las maniobras militares conjuntas de Estados Unidos y el Sur.

A pesar de esta distensión, la Casa Blanca sospecha que Pyongyang sigue adelante con su programa atómico, como han probado unas recientes imágenes por satélite mostrando la ampliación y mejora de sus instalaciones nucleares. Alegando falta de avances, el siempre temperamental Trump canceló hace dos semanas la visita que su secretario de Estado, Mike Pompeo, tenía previsto efectuar a Corea del Norte, con la intención de discutir los detalles de su desarme nuclear.

TRUMP DA LAS GRACIAS«Este es un mensaje fuerte y muy positivo de Corea del Norte», tuiteó «Mostraremos a todos que están equivocados», añadió al elogiar el «buen diálogo entre dos personas que se aprecian»

Pero ayer el presidente de EE UU elogió la parada militar «sin misiles nucleares» y agradeció al líder norcoreano su actitud. «Este es un mensaje fuerte y muy positivo de Corea del Norte», tuiteó Trump desde la Casa Blanca, enfatizando que el tema que presidió las conmemoraciones de este año fue «la paz y el desarrollo económico». «Gracias al presidente Kim», agregó. «Ambos mostraremos a todos que están equivocados», escribió, y sentenció después que nada es mejor que «un buen diálogo entre dos personas que se aprecian», también en la red social.

Desatascar el proceso

Con el fin de desatascar el proceso, el presidente surcoreano, Moon Jae-in, viajará a Pyongyang entre el 18 y el 20 de este mes para reunirse por tercera vez con Kim Jong-un. El paciente Moon, muñidor de este deshielo, intentará de nuevo salvar el diálogo entre EE UU y Corea del Norte, como ya hizo cuando Trump canceló su cumbre con el dictador y acudió por sorpresa a la frontera del Paralelo 38 para convencerlo de que no podía dejar pasar esta oportunidad de alcanzar la paz.

Mientras ambas partes discuten los detalles, el régimen comunista de Pyongyang celebra sus 70 años de vida, una ocasión para volcarse en una serie de desfiles y festejos de exaltado tono propagandístico, como los espectaculares Juegos de Gimnasia Masiva Arirang. En estas paradas, Kim Jong-un solía lucir músculo militar y amenazar a su archienemigo histórico, EE UU, al que está enfrentando desde la Guerra de Corea (1950-53). Tal y como muestran algunas fotos en redes sociales, así se podía leer en los rótulos de los tanques que han marchado por el centro de Pyongyang: «¡Destruyamos a los agresores imperialistas americanos, el enemigo jurado de la República Popular Democrática de Corea!».

Pero, al margen de estas arengas propias de la propaganda, Kim Jong-un dejó los misiles intercontinentales en las cocheras y no pronunció ningún discurso. Sí lo hizo el jefe de Estado ceremonial, Kim Yong-nam, quien fijó como nueva «victoria» el desarrollo económico ahora que Corea del Norte ha logrado el estatus de potencia militar y puede defenderse de cualquier agresión exterior.

En el palco de autoridades de la plaza Kim Il-sung acompañaban a los altos cargos del régimen el 'número tres' de China, Li Zhanshu, y la presidenta del Consejo de la Federación Rusa, Valentina Matvienko. Por muchos cambios que haya habido en el mundo en estos últimos 70 años, los aliados de Corea del Norte siguen siendo los mismos. Y sus enemigos también.

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