Los conservadores alemanes aplazan pero no resuelven la crisis

El acuerdo de mínimos sobre inmigración deja tocados a ambos partidos y ha enturbiado la relación personal entre Merkel y Seehofer

J. C. BARRENA BERLÍN.

La líder cristianodemócrata (CDU), Angela Merkel, sigue siendo canciller y el presidente de los socialcristianos bávaros (CSU), Horst Seehofer, ministro de Interior. Pero la resolución de la crisis de los conservadores germanos, que amenazaban con un cisma, y la supervivencia de la gran coalición, cuando lleva poco mas de tres meses en el poder, se logró a un alto precio y deja seriamente tocados a los dos dirigentes, sin contar con que su relación personal ha alcanzado el nivel de catastrófica.

Y todo por un detalle en la política de refugiados del Gobierno federal, que acabó imponiendo Seehofer tras amenazar el domingo con dimitir de todos sus cargos. Lo que Merkel calificó de «realmente un buen compromiso» y Seehofer de «acuerdo muy sostenible para el futuro» es un pacto de mínimos que aun deben bendecir los socialdemócratas (SPD), socios menores de la gran coalición, y que ha causado irritación en la vecina Austria.

«Centros de tránsito»

El plan de Seehofer consiste en abrir en tres puntos fronterizos entre Austria y Alemania, sendos «centros de tránsito» para el control de peticionarios de asilo. Aquellos que hubiesen sido registrados anteriormente en otro país de la UE serán rechazados y devueltos a esos Estados y en el caso de que no los acepten, a Austria, país por el que habrían llegado. Métodos similares se usan ya en los aeropuertos internacionales de Alemania, donde se retiene a los peticionarios de asilo cuando se comprueba que proceden de un país seguro, adonde son enviados de retorno.

En lo que va de año Alemania ha recibido a unos 18.400 peticionarios de asilo. Una media de 110 diarios y una cifra que este país puede soportar sin problemas. Sin embargo, la CSU, que en octubre afronta legislativas en Baviera y teme perder su mayoría ante el alza de los populistas, quiere demostrar que el territorio germano ya no es el coladero de casi todo el mundo.

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