Las Carolinas son un pantano de agua salada

Un gran árbol arrancado en Wimintong (Carolina del Norte). :: reuters/
Un gran árbol arrancado en Wimintong (Carolina del Norte). :: reuters

El huracán 'Florence' se cobra sus primeras cuatro víctimas mortales y deja a cientos de atrapados por el agua

CAROLINE CONEJERO NUEVA YORK.

El huracán 'Florence', que avanza muy lentamente, a sólo 5 kilómetros por hora, y con vientos de hasta 170 kilómetros por hora golpea desde ayer la región costera de Carolina del Norte con muros de lluvia cegadora, mientras los servicios de emergencia se movilizan como pueden para rescatar a cientos de atrapados en una pesadilla que todavía va a durar días y que registra al menos cuatro víctimas mortales: Una madre y su hijo murieron por la caída de un árbol sobre su casa de ladrillo en Wilmington, otra mujer falleció de un ataque al corazón en Hampstead y una segunda perdió la vida al conectar un generador en el condado de Lenoir, todos ellos en Carolina del Norte.

La intensidad del viento se debilitó y degradó a 'Florence' a categoría 1 en una escala de 5 pero su verdadera amenaza viene de la mano de lluvias incensantes y no sólo en la región costera de Carolina del Norte sino también en el interior y en el vecino del Sur. 645.000 residentes sufrían hasta anoche cortes de luz y Duke Energy, la empresa que atiende a los abonados de la zona, anticipa que entre 1 y 3 millones de ciudadanos se quedarán sin fluido durante el fin de semana. Miles de viviendas, negocios y edificios institucionales sufren graves daños.

En la costa, súbitas crecidas del mar lanzan hacia tierra olas de hasta 20 metros de altura que ya han barrido muchas de las islas del litoral. Y el pronóstico es todavía más desastroso porque 'Florence' machacará durante días las Carolinas hasta convertirse en tormenta tropical, probablemente el lunes. Se esperan hasta 4 metros de subida del nivel de las aguas y unos 3 kilómetros de inundación tierra adentro por la acción de las mareas del Atlántico. La fenomenal marejada convertirá gran parte de los dos Estados en un inmenso pantano de agua salada, advirtió el gobernador de Carolina del Norte, Roy Cooper. El huracán dejará en dos o tres días el volumen de precipitación correspondiente a ocho meses, precisó el meteorólogo del Servicio Nacional Brandon Locklear.

Las autoridades alertan además del peligro durante todo el fin de semana de corrimientos de lodo y rápido movimiento de tierras y escombros en zonas y elevadas como resultado de las lluvias torrenciales y los violentos desbordamientos de ríos y cauces fluviales.

La ansiedad crece entre los miles de residentes a quienes se ha pedido alejarse lo más posible de ríos y las zonas de depresión geográfica en los valles y refugiarse en zonas altas y sólidas lo antes posible. En avisos públicos se pide a la población mantenerse alerta en todo momento y lista para moverse con rapidez dado que numerosas fatalidades de corrimientos de tierra tienen lugar durante las horas de sueño.

Los anuncios públicos recuerdan a la constantemente a la población que los corrimientos de lodo en rápido movimiento acarreando escombros y grandes estructuras pueden barrer por completo carreteras, puentes y viviendas.

En New Bern los equipos de rescate trabajaban en cientos de residentes atrapados en sus coches, tejados y áticos en una comunidad completamente inundada por el desbordamiento del rio Neuse.

Otros fueron evacuados de un hotel en Jacksonville, NC cuando la estructura parecía venirse abajo con el envite de los vientos huracanados.

El gobernador de Carolina del Norte, Roy Cooper, señalaba en rueda de prensa que 'Florence' es tan extenso que prácticamente no hay un residente del Estado que no vaya a ver afectado por su potencial devastador.

Contingentes de tierra y aire de la Guardia Nacional se encuentran desplegados respondiendo a emergencias de colisiones alertando a la gente de no intentar abrirse paso en carreteras inundadas, barricadas o zonas anegadas.

Miles de personas permanecen en los 64 refugios públicos disponibles en Carolina del Sur mientras las autoridades se apresuran a acondicionar nuevos centros de acogida en Carolina del Norte a medida de que los 126 ya dispuestos alcanzan su plena capacidad con más de 12.000 personas.

Unos 2.100 vuelos han sido cancelados como consecuencia del huracán que amenaza también el cuartel general del Servicio Meteorológico Nacional en Wilmingto (Carolina del Norte). Unos 11 millones de personas viven en las áreas bajo emergencia de tormentas. Se calculan ya entre 10.000 y 60.000 millones de dólares (entre 8.500 y 50.000 millones de euros) el coste de los daños económicos.

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