La campaña en Brasil se vuelve peligrosa

La campaña en Brasil se vuelve peligrosa

MARCELA VALENTE BUENOS AIRES.

«Quiero mandarles un mensaje a los bandidos que intentaron arruinar la vida de mi padre», anunció ayer Flavio Bolsonaro, uno de los hijos del candidato ultraderechista a la presidencia de Brasil Jair Bolsonaro, que fue acuchillado la tarde del jueves en un acto de campaña en el Estado de Minas Gerais y está grave aunque estable. «Ustedes acaban de elegir al presidente», vaticinó Flavio en una lectura anticipada y más que optimista de las ya imprevisibles elecciones del 7 de octubre.

Como si no bastara para generar incertidumbre que el expresidente Luiz Inacio Lula da Silva, favorito en todos los escenarios, esté encarcelado por corrupción y blanqueo de dinero, Bolsonaro, que aparece segundo en los sondeos, fue víctima de un ataque con cuchillo durante un acto de campaña. La agresión fue perpetrada por Adélio Bispo de Oliveira, un hombre de 40 años que fue detenido y confesó el crimen. Hay además otras dos personas investigadas por el delito.

En plena campaña electoral, Bolsonaro -que tiene el 22% de apoyos y defiende un discurso xenófobo, homofóbico, misógino y antipolítica- era trasladado el jueves en andas en medio de la multitud en Juiz de Fora, la segunda ciudad del Estado de Minas Gerais, cuando recibió una puñalada en el abdomen a la vista de todos. El ataque fue filmado con los teléfonos móviles por decenas de activistas que acompañaban la manifestación y subido a las redes sociales.

De inmediato, el candidato y diputado del Partido Social Liberal (PSL) fue hospitalizado. Al principio parecía que había sufrido una herida leve pero fue preciso someterlo a transfusiones y operarlo. Ayer permanecía en terapia intensiva aunque su situación era estable. Según explicó la doctora Eunice Dantas, del hospital Santa Casa de la Misericordia en Juiz de Fora, el candidato perdió entre el 40% y el 50% de su sangre por la agresión. Si su atención se hubiera demorado un poco más «podría haber muerto», aseguró la facultativa.

Con 63 años, el polémico candidato sufrió lesiones en el intestino grueso y el delgado y en una vena abdominal, lo que le provocó un abundante sangrado. Una vez detenida la hemorragia que ponía en riesgo su vida, Bolsonaro debió ser intervenido quirúrgicamente. En la operación se le extrajo la parte dañada del intestino delgado y el grueso fue conectado a una bolsa de colostomía que deberá utilizar por dos o tres meses, explicó la médica. Dantas, directora del centro, recomendó entre siete y diez días de hospitalización para un paciente que compite en las elecciones que están fijadas para dentro de un mes.

Redoblar la seguridad

Ayer, bajo el efecto de los sedantes, Bolsonaro habló a través de un vídeo. Dijo que «nunca» hizo «mal a nadie» y que el dolor que sintió cuando le clavaron el cuchillo fue «insoportable». Una vez estabilizado fue trasladado en helicóptero al hospital Albert Einstein de Sao Paulo, donde fue sometido a nuevos controles. El médico paulista Miguel Cendoroglo, director del centro, explicó que el paciente estaba «consciente y en buenas condiciones».

En una jornada en la que el máximo jefe del Ejército, general Eduardo Villas Boas, llamó al «combate a los radicalismos», el Gobierno anunció que redoblará la seguridad de los candidatos. Los cinco aspirantes que han solicitado la protección «cuentan con 80 policías, de los que 21 están destinados exclusivamente a Bolsonaro», detalló el ministro de Seguridad Pública, Raúl Jungmann, que había advertido a la familia de las dificultades para protegerle «si él seguía lanzándose a la multitud».

El PSL condenó el ataque como un episodio «cobarde» que demuestra la «radicalización partidista del país». También sus rivales políticos repudiaron la agresión. Para Marina Silva, el ataque fue «inadmisible», Geraldo Alckmin lo tildó de «deplorable» y el candidato a vicepresidente de Lula, Fernando Haddad, también lo rechazó.

Mientras, el Partido de los Trabajadores se dispone a resolver si Lula se presentará o no como aspirante presidencial. El exmandatario, preso en Curitiba desde el 7 de abril, está inscrito pero el Tribunal Superior Electoral falló en contra de su candidatura por estar condenado en segunda instancia.

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