El 'brexit' ya lanza señales de pacto

Una pareja británica canta el himno francés en Niort tras obtener la ciudadanía, solicitada en 2016 a raíz del referéndum para el 'brexit'. :: reuters/
Una pareja británica canta el himno francés en Niort tras obtener la ciudadanía, solicitada en 2016 a raíz del referéndum para el 'brexit'. :: reuters

El intenso ritmo negociador templa las posiciones de Londres y Bruselas y apunta hacia una escisión de la UE sin portazos

SALVADOR ARROYO BRUSELAS.

El posible escenario es este: Londres se aviene a aceptar determinados controles en el mar de Irlanda entre su provincia del Ulster y Gran Bretaña de manera indefinida (léase este término subrayado). Y la UE asume que, mientras tanto, Reino Unido mantiene el vínculo aduanero con los 27 Estados del bloque común. Esos son los dos movimientos clave que pueden desenfangar en menos de tres días el Acuerdo de Salida del 'brexit'. Y que teóricamente desencadenarían ese «progreso decisivo» que se exige para la cumbre que los jefes de Estado y de Gobierno celebrarán la próxima semana en Bruselas.

Los avances en cualquiera de los dos sentidos han sido imposibles hasta ahora. Porque Reino Unido veía atacada su integridad (una de sus provincias queda, en la práctica, sujeta a las relaciones intracomunitarias). Y porque Europa es reacia a 'regalar' una de sus cuatro libertades de movimiento fundamentales (bienes) sin que se respeten las otras tres (personas, servicios y capitales). Pero parece que el viento sopla favor del 'deal' (acuerdo). Tanto aquí como en Londres han puesto la marcha larga con «intensas conversaciones» que continuarán de forman prácticamente ininterrumpida hasta el martes. Y ya llegan «señales positivas».

¿Indefinido o temporal?

Lo primero que hay que tener en cuenta es que las condiciones del pacto no serían de aplicación inmediata. En la práctica se trata de un paracaídas que solo se abriría a partir de diciembre de 2020, cuando está previsto que concluya el periodo de transitoriedad de una escisión que arrancará el 29 de marzo del próximo año. El paracaídas sería necesario si agotado ese calendario, no hay un nuevo marco de relaciones futuras entre Reino Unido y sus exsocios o este no termina de convencer. Y visto lo visto, mejor prevenir que curar.

Y aquí llega la incógnita, ¿indefinido o temporal? El número 10 de Downing Street (residencia oficial del Ejecutivo británico) siempre ha querido poner una fecha concreta a esa solución de urgencia irlandesa, también conocida como 'backstop' (en el pasado se barajó el 31 de diciembre de 2021). ¿Su tesis? Puesto que realmente sería circunstancial, fijemos día para levantarla. Pero hacerlo generaría «inseguridad jurídica» a las transacciones, ha subrayado de forma reiterada Michel Barnier, negociador de la UE. Existe, aparentemente, poco terreno libre en esa parcela.

¿Cómo vender el acuerdo?

La primera ministra británica, Theresa May, tendría que vender y convencer (tanto en su Partido Conservador, un auténtico polvorín, como a los unionistas del Ulster que sustentan su Gobierno) de que la temporalidad es real aunque no se exprese negro sobre blanco. A los últimos, los miembros del DUP, dirigió ayer una carga de profundidad el secretario de Estado para Escocia, David Mundell. En realidad, el mensaje es válido para todos. «Estoy seguro de que se convencerán de que las alternativas, es decir, o la falta de acuerdo o un gobierno (dirigido por el laborista Jeremy Corbyn), no serán beneficiosas ni para ellos ni para Irlanda del Norte», declaró.

May ya habría prevenido a su gabinete. El 'Financial Times', citando fuentes del Ejecutivo, señala que ya ha convocado a todos sus ministros para informarles de que «el acuerdo está cerca». Según la BBC, el titular de Comercio Internacional, Liam Fox; el de Medio Ambiente, Michael Gove; y el ministro del 'brexit', Dominic Raab, se muestran «preocupados» por el efecto de compromiso de permanencia en la unión aduanera de forma indefinida. Y se lanzan otros mensajes a la opinión pública. También ayer, el Gobierno hizo público que ante un 'brexit' brusco los servicios del Eurostar, el tren que une Gran Bretaña con Europa podría dejar de funcionar porque es un servicio transfronterizo que requeriría acuerdos bilaterales. E incluso, se advierte a los británicos de que los derechos de copyright les dejarían sin acceso a Netflix o Spotify en los Estados de UE.

El capote a May desde Bruselas lo recordó hace nada el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. Con acuerdo se priorizarán las relaciones futuras con Reino Unido; ese «Canada +++, que sería mucho mejor» que el CETA suscrito con el país norteamericano y que incluso ha reclamado el líder conservador más euroescéptico, Boris Jonhson.

El 'tictac tictac' final

Barnier también tiene que convencer. «Continuamos con un diálogo constante con los 27 de la UE», planteó desde Polonia horas antes de que un miembro de su equipo se reuniera en Luxemburgo con los embajadores permanentes de todos los Estados del bloque y un primer borrador sobre el futuro UE-Reino Unido encima de la mesa. Las matizaciones que salgan de ese encuentro se pondrían en común durante el fin de semana y ya el lunes representantes directos de los jefes de Estado (lo que se conoce como 'sherpas' en la jerga comunitaria) perfilarían la redacción del documento que los jefes de Estado y de Gobierno tendrían sobre la mesa en la cena del día 17. Porque sí, el 'brexit', se tratará en una cena de 27 a la que podría acudir como invitada May para exponer personalmente a sus colegas las nuevas claves. Un formato similar al de Salzburgo, aunque en aquella ocasión fue despachada con un 'no' contundente a su 'plan Chequers'.

La frontera sin barreras

Controles administrativos apenas perceptibles con sistemas hipertecnologizados en la isla de Irlanda, escaneo de códigos en transbordadores y puertos de tránsito (siguiendo el modelo que España aplica con Canarias) e incluso la supervisión directa de los productos destinados a la exportación en las propias fábricas. Todo ello sin fronteras visibles. Sin barreras físicas. Así tomarían forma algunas de las «soluciones imaginativas y flexibles» que los líderes europeos exigieron en abril del pasado año al equipo negociador del 'brexit' para cerrar el Acuerdo de Salida de Reino Unido y sobre las que existiría un acercamiento. Son las opciones que evitarían el 'hard border' (o frontera dura) en la isla para preservar esa estabilidad económica y política que vive desde 1998 gracias a los acuerdos de paz de Viernes Santo entre Irlanda (UE) y el Ulster (Reino Unido). «Debemos esperar», incidieron ayer portavoces de la Comisión Europea cuando se les cuestionó en tres ocasiones por la fase final de la negociación. Silencio hasta el final.

 

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