Bolsonaro aumenta su caudal de respaldos para hacerse con la presidencia de Brasil

Una encuesta revela que el ultraderechista tiene el 58% de apoyos frente al 42% de Haddad, que aún confía en remontar en la segunda vuelta

MARCELA VALENTE BUENOS AIRES.

Cuatro días después de la primera ronda el candidato ultraderechista de Brasil, Jair Bolsonaro, aumentó sus adhesiones y se proyecta como favorito para la segunda vuelta electoral del 28 de octubre. La encuesta Datafolha reveló que el líder conservador tiene un 58% de apoyos frente al 42% de su rival del Partido de los Trabajadores (PT), Fernando Haddad.

El director de Datafolha, Mauro Paulino, advirtió, no obstante, de que «se trata de la disputa más dinámica de la historia de Brasil» y consideró que dar vuelta al resultado «es difícil, pero no imposible». Paulino recordó que en segunda vuelta cada voto que gana un candidato lo pierde el adversario o sea que la brecha que hoy separa a los contendientes no es de 16 puntos sino de ocho. Para el experto, uno de los puntos débiles de Bolsonaro puede ser el de rehuir el debate.

Bolsonaro nunca debatió con Haddad. El candidato ultraderechista sufrió un atentado el 6 de septiembre y debió permanecer hospitalizado por más de tres semanas. Haddad se lanzó al ruedo electoral seis días después, luego de que el PT reasignara la candidatura de su líder Luiz Inacio Lula da Silva, preso desde abril. Ayer los rivales debían ir al primer debate de cara a la segunda ronda, pero Bolsonaro anunció que sus médicos se lo prohibieron.

No pocos sospechan que la dispensa médica es una excusa para ausentarse pues Bolsonaro brinda entrevistas y ya empezó a participar en actos públicos. Por esa razón, Haddad, que se siente fuerte en la discusión cara a cara, lo desafió a debatir dónde y cuándo él quiera, bajo sus condiciones, en su casa, sentados, sin asesores y con los médicos del candidato presentes.

Bolsonaro negó estar huyendo del intercambio, dijo que está cuidando su salud. «No puedo debatir, tener una recaída y volver al hospital», explicó el favorito que sufrió dos intervenciones en el abdomen y tiene aún una bolsa de colostomía. Los médicos deberán volver a revisarlo el 18 de octubre, diez días antes de la segunda vuelta, y «con toda certeza», dijo ayer, le van a dar el alta para participar en el debate.

El favorito debió enfrentar además a las dudas de los mercados cuando declaró que no privatizará todas la empresas públicas -tal y como había asegurado su candidato a ministro de Hacienda-. En cuanto a las reformas previsional y tributaria señaló que las dará a conocer una vez que gane. Ante estas contradicciones, que se suman a las expresiones misóginas, racistas y homófobas del candidato, Haddad se mostró confiado en sacarle ventaja.

«Quien salió de 4% para saltar al 42% también llegará a 50%», declaró aludiendo a que a él nadie lo conocía cuando se lanzó en reemplazo de Lula hace tan solo un mes. «Tenemos dos semanas de trabajo para conseguir ese 8%», desafió el exministro de Educación de los gobiernos del PT.

En las elecciones del 7 de octubre Bolsonaro obtuvo el 46% de los votos y Haddad el 29%. El tercero más votado fue Ciro Gomes, un desarrollista que dio un «apoyo crítico» al candidato del PT, que hubiera querido sumarlo a su campaña. El director de Datafolha evaluó que ese movimiento podría sumarle varios puntos. Pero Gomes decidió irse de vacaciones, un gesto que denota su rechazo a involucrarse más en la pelea.

 

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