Una boda en la cúpula de Al-Qaida

Una captura de pantalla de un vídeo en manos de la CIA muestra a Hamza Bin Laden, en el centro, durante su boda. :: efe/
Una captura de pantalla de un vídeo en manos de la CIA muestra a Hamza Bin Laden, en el centro, durante su boda. :: efe

Hamza, hijo de Osama Bin Laden, da un nuevo paso hacia la cúpula del grupo terrorista al casarse con la hija del número dos de la organización

MIKEL AYESTARAN JERUSALÉN.

El apellido Bin Laden pesa mucho y si se le une el de Atta, aún más. Esta semana se han cumplido 20 años de los atentados contra las embajadas de Estados Unidos en Tanzania y Kenia, en los que murieron más de 200 personas y que fueron la tarjeta de presentación al mundo de Al-Qaida. Dos décadas después de esta primera gran acción internacional del grupo creado por Osama Bin Laden, sin embargo, los titulares se los ha llevado la supuesta boda de su hijo, Hamza, con una hija de Mohamed Atta, cerebro de los atentados del 11-S, la operación cumbre del grupo terrorista.

El diario 'The Guardian' tuvo acceso directo a la familia de Osama en la ciudad saudí de Yeda y además de entrevistar a su madre, habló con algunos de sus hermanos que, después de insistir en que no tenían contacto alguno con Hamza, revelaron que «hemos escuchado que se ha casado con la hija de Mohammed Atta. No estamos seguros de dónde está, pero podría ser Afganistán».

La exclusiva del periódico británico recibió la rápida respuesta de Al-Arabiya, que calificó la información de «falsa». El canal saudí señaló que, tras llevar a cabo una investigación «lo que sí podemos confirmar es que Hamza se ha casado con la hija del número dos de Al-Qaida, Abdula Ahmad Abdula (alias Abu Mohamed al-Masri), mano derecha del líder actual del grupo, Ayman al-Zawahiri». Esta información se basa en los archivos personales del fundador de la organización que fueron encontrados en la casa de la localidad paquistaní de Abbottabad donde Osama y su familia vivieron hasta 2011, cuando fue abatido.

Analistas como Bruce Hoffman, autor de libros como 'Inside Terrorism' también corrigieron a 'The Guardian', y a través de las redes sociales recordaron que «Mohamed Atta nunca se casó y tampoco tuvo hija alguna. Según la comisión de investigación del 11-S solo uno de los 19 secuestradores estaba casado».

Entre todos los vídeos encontrados en el ordenador de la casa de Abbottabad, uno de una hora de duración estaba dedicado a la boda de Hamza en el que se le podía ver por primera vez convertido en adulto. Hasta entonces se tenían imágenes de niño o retratos robot. En las imágenes se aprecia a un Hamza con bigote, sin barba, vestido de blanco y sonriente. Su padre no aparece en ningún momento, pero en la grabación se escucha a un hombre decir que el «padre del novio, el príncipe de los muyahidines» está muy contento con el matrimonio de su hijo y que su felicidad «se extenderá a todos los muyahidines».

«Detener a los cruzados»

Nacido en 1989 en Arabia Saudí, Hamza es hijo de Osama y Khairiah Sabar, su tercera mujer, una profesora saudí de psicología infantil que se ganó el estatus de «favorita» del líder de Al-Qaida por su amor a la yihad. En septiembre de 2017 fue el encargado de dirigir un mensaje de audio en el que, con motivo del aniversario del ataque contra el World Trade Center, pidió a sus «hermanos musulmanes desde Indonesia hasta el Magreb que se unan a la yihad con el fin de detener la agresión de los cruzados y los rafida (término despectivo para referirse a los chiíes). Los yihadistas necesitan la ayuda de todos los musulmanes para continuar».

La alocución fue una señal de que Hamza aspiraba a ocupar el vacío dejado por su padre y que confirmó con otro mensaje posterior en el que llamó a la «rebelión contra Estados Unidos y sus agentes». Hasta el momento, sin embargo, sigue sin estar claro su papel dentro del organigrama de Al-Qaida.

El final del califato establecido por el grupo yihadista Estado Islámico (EI) en Siria e Irak, donde ha sido derrotado desde el punto de vista militar, ofrece la oportunidad a Al-Qaida de ganar terreno en ese pulso que ambos grupos han librado en los últimos años para llevarse el título de «amenaza global número uno». En esta nueva era post califato el papel de Hamza puede ser clase ya que su apellido le garantiza una gran popularidad entre unas filas extremistas donde la figura de Osama sigue siendo mucho más carismática que la del califa Ibrahim, máximo cabecilla del Estado Islámico.

Pero el apellido no lo es todo y para expertos como Sergio Altuna, investigador asociado en el Programa sobre Terrorismo Global del Real Instituto Elcano, «su bisoñez en el plano militar o el interrogante que plantean sus dotes de mando podrían acabar debilitando el impacto de sus mensajes. Por el momento está lejos de poder sentarse en la mesa de las figuras históricas del movimiento yihadista».

 

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