«La basílica de San Pedro vale un euro en las cuentas vaticanas»

Nuevos aires. «Francisco está intentando que San Pedro sea una basílica  más espiritual». :: e. c./
Nuevos aires. «Francisco está intentando que San Pedro sea una basílica más espiritual». :: e. c.

El autor de 'El Vaticano como nunca te lo habían contado' descubre los secretos de la Santa Sede Javier Martínez-Brocal Periodista

DARÍO MENOR ROMA.

Javier Martínez-Brocal es de los periodistas españoles que más saben del Vaticano, cuya información lleva cubriendo desde 2003. Compagina su trabajo como director de la agencia de noticias Rome Reports con la escritura de libros divulgativos sobre el Papa y la Santa Sede. El último es 'El Vaticano como nunca te lo habían contado' (Planeta), en el que desvela los secretos y anécdotas de la construcción e historia de la basílica y la plaza de San Pedro.

- ¿Por qué hay que leer su libro?

- Me da pena que cuando la gente visita San Pedro en las guías sólo encuentra datos sin alma: medidas, materiales... Entrar así en la basílica es como conducir un Ferrari a 30 kilómetros por hora. Con el libro espero acabar con la idea de algunos de que es un parque temático y conseguir que tomen conciencia de que es un lugar que desafía a quien lo visita. Para disfrutar, lo mejor es apagar el móvil y no tener prisa. Casi cada cosa que ves tiene un significado y una historia apasionante.

- ¿Es más un museo o un templo?

- Es un lugar con un mensaje muy fuerte. Algunos lo visitan como si fuera sólo un museo y se pierden el alma y todas las historias que apuntan hacia el personaje central, que es este tal Pedro. Es como si la acumulación de obras de arte eclipsara el mensaje de este tipo, que pasa de ser un pescador de un pueblo de mala muerte a convertirse en una persona que tiene una basílica dedicada en la capital del Imperio Romano.

- ¿No pueden resultar dispersivas tantas maravillas artísticas para el creyente que busca recogimiento?

- Ese es el peligro, pues en la construcción participaron los galácticos de su tiempo: Miguel Ángel, Rafael, Bramante, Bernini, Borromini... De todas formas, esa dicotomía entre arte y fe yo no la veo. Para un católico es importante al menos una vez en su vida acudir a misa en San Pedro, aunque tiene que tener ciertos criterios para entender lo que tiene delante.

- ¿Hubo muchos piques entre esos galácticos?

- Claro que sí. Me gusta la historia de la basílica porque es como una telenovela. Aquí Bernini descubrió que su hermano le había robado la amante y lo persiguió con una vara para asesinarlo. Después de la paliza, cuando iban a condenarlo, el Papa le perdonó y le aconsejó que se buscara una esposa. Y a Bernini le ayudó muchísimo Borromini, que decía que no se quejaba de ganar 10 veces menos que él, sino de que le robara el mérito de todas las cosas que hacía.

- Dice Francisco que quiere «una Iglesia pobre y para los pobres». La basílica de San Pedro de pobre tiene poco...

- En las cuentas vaticanas tiene un valor simbólico de 1 euro. Pero no está en venta porque si alguien la comprara, dejaría de ser de todos, habría que pagar por entrar y no podrían hacerlo los pobres. Los indigentes tienen junto a la columnata baños, duchas y un peluquero. Francisco está intentando que sea una basílica más espiritual. Por eso le gusta ir de vez en cuando para rezar ante la tumba de los Papas o para confesarse.

- ¿Cuál es su rincón favorito?

- La 'Pietà'. Y eso que resulta un poco frustrante porque Miguel Ángel la hizo cuando tenía 25 años. El muchacho estaba aún empezando... También hay un juego divertido: encontrar el adoquín distinto entre los dos millones que hay en la plaza. Es diferente porque tiene labrado un corazón partido por una espada. Una pista: está muy cerca del Obelisco. Otra historia fascinante es la del portón central: cuando lo terminó, el artista tuvo que escapar de Roma acusado de robar reliquias y se convirtió en espía de Constantinopla en Venecia. Un personaje de película.

 

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