May avanza fuerte con su acuerdo sobre el 'brexit' en la campaña de su vida

Theresa May, durante su recorrido por el mercado de Builth Wells, en Gales. :: paul ellis/ reuters/
Theresa May, durante su recorrido por el mercado de Builth Wells, en Gales. :: paul ellis/ reuters

Mantendrá un debate en televisión con Corbyn dos días antes de la decisiva votación en el Parlamento

ÍÑIGO GURRUCHAGA LONDRES.

Theresa May viajó a Gales y a Irlanda del Norte en su esfuerzo por convencer a la población británica de que el acuerdo alcanzado con Bruselas es bueno. Pero la lluvia de rechazos es incesante. Donald Trump se sumó muy pronto, el exministro de Defensa, Michael Fallon, dijo que el acuerdo está condenado; la líder unionista, Arlene Foster, reprocha a May que haya renunciado a negociar otro.

En ese accidentado itinerario de May habrá un debate televisado con el líder de la oposición, Jeremy Corbyn, antes del voto en el Parlamento, el día 11. Al 'brexiter' Boris Johnson le ha indignado, porque los dos políticos que tendrían aparición estelar en la campaña votaron por la permanencia en el referéndum de 2016 y él quiere que esté presente alguien convencido de los beneficios de la marcha de la UE.

Los demás partidos parlamentarios también quieren que su líder sea invitado al debate. Si se aceptase su petición, habría 6 políticos que votaron por la permanencia y una por la marcha, Foster, del DUP norirlandés. Y si el Sinn Féin, también irlandés, exigiese su presencia en el debate televisado aunque no ocupe sus escaños en Londres, la división sería 7-1.

LA CLAVE«Ya estamos hablando con EE UU sobre el comercio en el futuro», replica la primera ministra a Trump

May rechazó debatir con Corbyn en su desastrosa campaña electoral de 2017, pero el laborista partiría esta vez con desventaja, porque la primera ministra tiene un acuerdo concreto de marcha de la UE y una más vaga declaración sobre el futuro. Los laboristas han aplicado seis tests para rechazar el acuerdo -algunos vagos y otros oportunistas- y creen que podrán negociar con la Comisión una asociación permanente con unión aduanera y mercado común, si ganasen unas elecciones cuya convocatoria es improbable.

También el 'Mail'

Donald Trump se expresó mal en su crítica y no ha leído el acuerdo, porque el lunes dijo que, «si lo miras no está claro que puedan comerciar con nosotros (...). Y creo que no querían eso». May recordó en Gales que «tendremos la capacidad, fuera de la Unión Europea, de tomar nuestras propias decisiones sobre comercio. Ya estamos hablando con Estados Unidos sobre el tipo de acuerdo que tendremos con ellos en el futuro».

Esta misma semana, una amplia delegación de la Corporación de la City financiera de Londres se encuentra en Nueva York y en Washington para coordinar la influencia de los centros financieros en la regulación internacional y explorar nuevas relaciones posibles tras el 'brexit'. La puesta en marcha de los acuerdos comerciales tendrá que esperar a la fase de transición.

El vaticinio tan pesimista del exministro Michael Fallon, que cree que los documentos pactados por el Gobierno de Londres y la Comisión Europea serán rechazados por la Cámara de los Comunes, se ha achacado a una venganza por su despido del Ejecutivo, encubierto de dimisión, hace un año, por acusaciones de acoso a mujeres diputadas y periodistas. Pero Fallon es también un euroescéptico añejo.

El impacto del acuerdo en la economía sería de más de mil euros por persona en la próxima década con respecto a la permanencia, según un instituto de investigación económica, por encargo de la campaña por el segundo referéndum. Un consorcio de departamentos universitarios estima que la pérdida de Producto Interior Bruro oscilará entre 1,9% y 5,5%. Son márgenes amplios porque los intercambios futuros dependerán de una negociación que comienza en abril de 2019.

La fuerza de la posición de May en el inicio de esta campaña es que tiene un acuerdo para cumplir con el mandato de la mayoría de votantes y una vía pactada con el resto de la UE que puede desembocar en casi todas las variedades del 'brexit'. Tiene además el apoyo del 'Daily Mail', volcánico abogado del euroescepticismo y ahora converso a las virtudes de May.

 

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