Argentina se ahoga en su crisis económica y camina hacia una nueva devaluación

Protestas en Buenos Aires, el pasado julio, en contra de decisión del Gobierno argentino de pedir un rescate al FMI. :: reuters/
Protestas en Buenos Aires, el pasado julio, en contra de decisión del Gobierno argentino de pedir un rescate al FMI. :: reuters

El Gobierno se queda sin armas por la agravada salida de capitales, la desconfianza inversora y el casi nulo impacto del rescate del FMI

MARCELA VALENTE BUENOS AIRES.

Con gran preocupación, los argentinos esperan hoy la apertura del mercado cambiario después de un viernes negro en el que se precipitó una nueva devaluación, colapsaron los bonos de la deuda externa y cayó el valor de las acciones de empresas locales en el exterior. Los analistas alertan sobre el riesgo de una fuerte devaluación en el corto plazo y de un impago en el mediano.

No han pasado ni dos meses del primer desembolso del rescate del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la economía está otra vez en una crisis de desenlace incierto. Sin controles al capital que se va y sin acceso al financiamiento externo debido a la desconfianza de los inversores, el Gobierno de Mauricio Macri se queda sin armas para evitar la debacle.

EN SU CONTEXTO

«El objetivo central de este Gobierno sigue siendo evitar una gran crisis económica», se anticipó ayer el jefe de Gabinete Marcos Peña y reconoció que Argentina es hoy «el país más expuesto» a las turbulencias financieras. De hecho, el viernes fue el que más devaluó, por detrás de Turquía, muy afectada por el alza de los aranceles del acero en Estados Unidos.

Confiado en que la liberalización de los controles, la rebaja de impuestos y el acuerdo con los «fondos buitre» atraerían inversiones, en poco más de dos años y medio el Gobierno tomó más de 100.000 millones de dólares de deuda (87.614 millones de euros) y ahora enfrenta dificultades serias para atender vencimientos. Desde que asumió Macri, la deuda monetaria que reclaman los acreedores pasó del 40 a 70% del Producto Interno Bruto (PIB).

El FMI, que entró en escena tras la crisis cambiaria de mayo, autorizó un préstamo por 50.000 millones de dólares (43.807 millones) de los cuáles unos 13.140 euros millones fueron otorgados en junio. Con eso las reservas del Banco Central, que habían bajado del equivalente a 54.320 millones de euros a 42.473 millones, crecieron a 55.433 millones. Pero desde entonces descendieron otra vez a 50.392 millones.

También cayeron hasta un 11% las acciones de firmas argentinas en la Bolsa de Nueva York y el riesgo país subió a 700 puntos básicos, señal de que Argentina debería pagar siete puntos porcentuales más que EE UU si quiere colocar deuda externa a diez años. Los inversores comenzaron a desprenderse de los bonos argentinos en forma acelerada.

Vencimiento de Letras

Mañana habrá un masivo vencimiento de Letras en pesos (por el equivalente a 17.000 millones de dólares (14.894 millones de euros). Para evitar que ese dinero se vuelque al dólar, el Banco Central mantiene la tasa de interés cerca del 50% anual mientras ofrece canjear las Letras por otras en dólares, lo que engorda aún más los pasivos externos en moneda dura.

En este contexto, una delegación del FMI llega a Argentina para el primer monitoreo sobre la marcha del ajuste fiscal. El organismo haría nuevas recomendaciones antes del segundo desembolso, pero es difícil que el Gobierno pueda profundizar los recortes en un contexto de fuerte caída de la producción industrial, el consumo y el empleo.

«Argentina está ante un virtual colapso del modelo económico», advirtió el economista Arnaldo Bocco, exdirectivo del Banco Central y director del Observatorio de la Deuda Externa. Para este experto, el país está «a las puertas de una gran devaluación». Su colega Carlos Rodríguez, del Centro de Estudios Macroeconómicos, sostiene que «Argentina está cerca de la quiebra».

La semana pasada el peso se desplomó un 6% frente al dólar y en lo que va del año un 56%. La devaluación impacta en los precios internos. La inflación anual llegó en junio al 29,5% y sigue en ascenso por las constantes subidas del precio del combustible y las tarifas de servicios públicos frente a salarios cada día más depreciados.

es la tasa de interés que ha impuesto el Banco Central argentino para evitar una mayor devaluación del peso frente al dólar y para limitar el canje de Letras por otras en la divisa americana.

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