Arde París por la violencia extrema de los 'chalecos amarillos'

Un coche arde en los Campos Elíseos, muy cerca del parisino Arco del Triunfo. :: YOAN VALAT / efe /
Un coche arde en los Campos Elíseos, muy cerca del parisino Arco del Triunfo. :: YOAN VALAT / efe

La insurrección sumerge la capital francesa en el caos y la anarquía mientras los piquetes bloquean la frontera por el País Vasco

FERNANDO ITURRIBARRÍA CORRESPONSAL PARÍS.

La movilización de los 'chalecos amarillos' en Francia contra la política de Emmanuel Macron por la carestía de los carburantes y la presión fiscal cobró ayer su máximo grado de violencia en el tercer fin de semana consecutivo de protestas con escenas de guerrilla urbana, insurrección y anarquía en torno al Arco del Triunfo y en los bulevares céntricos de París. Incidentes de menor gravedad se produjeron en Nantes, Tours, Dijon, Toulouse, Marsella, Burdeos y otras ciudades mientras la frontera de Biriatou en el País Vasco francés fue bloqueada por manifestantes con la intención de provocar una crisis diplomática con España.

El caos reinó desde primera hora de la mañana en París, donde se practicaron 270 detenciones y se produjeron 110 heridos, 17 de ellos entre las fuerzas del orden, según un balance provisional facilitado por las autoridades a las ocho de la tarde. Un 'chaleco amarillo' se encontraba anoche en coma tras resultar herido de suma gravedad por el impacto de una verja arrancada de cuajo en el jardín de las Tullerías. Los saqueos e incendios en edificios, sucursales bancarias, automóviles, vehículos policiales y comercios se multiplicaron a lo largo de la jornada en distintos puntos de la capital francesa, envuelta en una densa humareda y en una nube de gases lacrimógenos.

Los enfrentamientos de los alborotadores con las unidades antidisturbios alcanzaron una inusitada violencia con levantamiento de barricadas en llamas y algaradas continuas en los alrededores de los Campos Elíseos, lugar de la convocatoria inicial, protegidos por un imponente dispositivo policial de seguridad. En otros sectores céntricos fueron saqueados comercios, se atacaron edificios públicos como la Bolsa de París y se evacuaron grandes almacenes como el Printemps y las Galeries Lafayette.

Los agitadores llegaron a tomar la azotea del Arco del Triunfo, monumento en el que realizaron una pintada en la que se leía 'Los chalecos amarillos triunfarán' y se reunieron en torno a la tumba del soldado desconocido, memorial de los caídos en las guerras mundiales. El primer ministro, Edouard Philippe, expresó su indignación por los episodios de violencia en estos emblemáticos lugares «que son los símbolos de Francia». La dirigente ultraderechista Marine Le Pen tuiteó un «bravo a los chalecos amarillos que han hecho barrera con sus cuerpos cantando 'La Marsellesa' para proteger la llama del soldado desconocido contra la gentuza».

El partido conservador Los Republicanos, principal fuerza de la oposición, reclamó la organización de un referéndum sobre el plan de transición ecológica anunciado esta semana por el Gobierno que mantiene las tasas verdes sobre los combustibles fósiles. «Las imágenes de violencia exacerbada al pie del Arco del Triunfo, símbolo de la gloria francesa profanado por hordas de agitadores, son una vergüenza para cada francés amigo de su patria», declaró su portavoz, Gilles Platret.

Las autoridades gubernativas atribuyeron los altercados a unos 3.000 alborotadores infiltrados por grupúsculos violentos de la extrema derecha radical. Entre los manifestantes se vieron banderas y símbolos de organizaciones tradicionalistas, antisemitas y de cabezas rapadas. Pero también hubo pintadas con símbolos anarquistas y anticapitalistas.

Invasión del aeropuerto

Desde Buenos Aires, donde participó en el G-20, Macron declaró que lo ocurrido «no tiene nada que ver con la expresión pacífica de una cólera legítima». «Los culpables, que quieren el caos, serán identificados y responsabilizados de sus actos ante la justicia», añadió el presidente que va a celebrar hoy en París una reunión de crisis. «Nunca aceptaré la violencia», proclamó.

La radicalización del movimiento contrastó con el reflujo del número de manifestantes en Francia, que fue de 75.000 frente a los 282.000 del día 24 y los 106.000 del primer sábado de protestas, según cifras del Ministerio del Interior. En Nantes grupos de 'chalecos amarillos' invadieron las pistas del aeropuerto y provocaron la suspensión del tráfico aéreo así como retrasos en numerosos vuelos. En Puy-en-Velay los manifestantes invadieron el patio de la prefectura al grito de 'Macron, dimisión', el lema de las protestas a lo largo del país. En Charleville-Mézières unos 40 alborotadores causaron incendios e importantes daños en el mobiliario urbano.

Los piquetes en Biriatou generaron colas kilométricas a ambos lados de la frontera y retenciones en las carreteras secundarias guipuzcoanas con el propósito de internacionalizar el conflicto e involucrar a las autoridades españolas. La movilización, que también afectó a los peajes de la autopista vascofrancesa, se produjo en reacción al anuncio el viernes del desplazamiento de Macron el próximo día 18 a la zona para participar en una reunión preparatoria de la cumbre del G-7 que se celebrará en Biarritz del 25 al 28 de agosto de 2019.

 

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