El apoyo popular convierte a Los Verdes en el partido revelación en Baviera

Los ecopacifistas sorprenden a la CSU, fuerza aliada de Merkel, al escalar al segundo puesto en las elecciones regionales de mañana

JUAN CARLOS BARRENA BERLÍN.

Las carpas electorales con mesas corridas, banderas de rombos blancos y azul-celeste y banda de música al igual que en la Oktoberfest nada tienen que envidiar a las de la Unión Socialcristiana (CSU), el partido que ha monopolizado el poder en Baviera durante los últimos 60 años. Ni tan siquiera en número de asistentes. Con una imagen política sensata, optimista y de defensa de las tradiciones regionales, Los Verdes han conseguido convertirse en el partido revelación de las legislativas en el sureño Estado alemán.

Sus mítines arrastran masas y su estrategia parece haber tenido éxito: todos los sondeos sitúan a los ecopacifistas en el segundo lugar del espectro político bávaro tras los conservadores de la CSU con pronósticos que rondan el 18% de votos. La encuesta de la primera cadena pública de la televisión alemana ARD les adjudicó ayer incluso un 19% de respaldo en los comicios del domingo. Los Verdes han dejado atrás a los socialdemócratas, los eternos segundones en Baviera, y superan con creces a los populistas de la Alternativa para Alemania (AfD), inicialmente el enemigo a batir por la CSU, sorprendida ahora por el inesperado auge de los ecologistas y pacifistas.

La meta declarada de Los Verdes al comenzar la campaña era reventar la aparentemente inexpugnable mayoría absoluta socialcristiana. Nadie duda de que el objetivo se verá cumplido, pero lo que no esperaban era alzarse a la cresta de la ola y aspirar a duplicar con creces los resultados de hace cinco años, cuando obtuvieron un 8,6% de votos.

Robert Habeck, presidente de Los Verdes, debió intuir lo que estaba por venir cuando hace dos meses acudió a uno de los primeros actos de campaña en Dachau junto a la candidata de su formación en Baviera, Katharina Schulze, una prometedora política de solo 33 años que luce con frecuencia un 'dirndl', el típico vestido regional bávaro-tirolés. Más de 1.800 personas abarrotaron la carpa para escuchar su oferta electoral mientras degustaban enormes jarras de cerveza.

El muniqués Anton Hofreiter, líder parlamentario de Los Verdes en el Bundestag, no sale de su asombro: «Antes acudían a nuestros actos unas decenas de interesados, ahora abarrotan nuestros locales». Hofreiter constata lo que aprecian los observadores políticos en una de las regiones más prósperas de Alemania: «Ahora viene gente que siempre ha votado a la CSU e incluso eran afiliados, pero que han entregado su carné». Entre ellos predomina el rico campesinado, cada vez más preocupado por las consecuencias del cambio climático, el abuso en el uso de pesticidas y la falta de atención a problemas como la defensa del medio ambiente en uno de los lugares con los paisajes más bellos del país.

Trasvase de votantes

Los Verdes puntúan también con su atención a graves problemas sociales como el encarecimiento y falta de vivienda, el déficit de plazas en las guarderías o la integración de los peticionarios de asilo. Pero también la polémica ley bávara de tareas de la Policía, la dura política de refugiados y el tono arisco con los que el presidente de la CSU, Horst Seehofer, y el primer ministro bávaro, Markus Söder, pretendían recuperar electores atraídos por los racistas de la AfD han hecho correr a una buena parte de sus votantes a los brazos de Los Verdes. Bávaros liberales, conservadores y defensores de los valores cristianos, que en muchos casos han trabajado y trabajan voluntariamente en la integración de 'sin papeles'.

Son los mismos conservadoresque en la vecina región de Baden Württemberg -tierra de Mercedes, Audi y Porsche- dieron la espalda a los cristianodemócratas y coronaron en 2011 como primer ministro al verde Winfried Kretschmann, reelegido en el cargo en 2016. Los Verdes en Baviera difícilmente podrán arrebatar el poder a la CSU, pero sí socavar sus cimientos y quizás incluso convertirse en sus socios en una futura y aparentemente inevitable coalición de gobierno en Múnich. Y, ante el arrebato de radicalismo que parecen sufrir Seehofer y Söder, no dudan en apropiarse para su campaña de citas del legendario líder de la CSU, Franz Josef Strauss, como la que dice «Baviera es nuestro hogar, Alemania nuestra patria y Europa nuestro futuro».

 

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