López Obrador lleva a la izquierda al poder en México después de ocho décadas

López Obrador. /Efe
López Obrador. / Efe

El nuevo presidente toma hoy posesión del cargo ante Felipe VI, líderes de AméricaLatina y una numerosa delegación de EE UU

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑOCorresponsal en La Habana (Cuba)

Andrés Manuel López Obrador (AMLO) será investido este sábado presidente de México en presencia de invitados relevantes que no quieren perderse la oportunidad de ser testigos del arranque del mandato «del cambio». Sin duda no será una ceremonia al uso. Con el sucesor de Enrique Peña Nieto se escuchará en muchas ocasiones la expresión «por primera vez». El primer gobernante de izquierda en ocho décadas no vivirá en la residencia oficial de Los Pinos -que se abrirá como museo- sino en su casa de Tlalpan, en el sur de la capital; ni usará el avión presidencial, que se venderá. El desplazamiento del Congreso al Palacio Nacional lo hará en su 'Jetta' blanco, en una imagen que evocará a José Mujica y su 'Volkswagen escarabajo'. Además, en la plaza del Zócalo habrá una AMLOfest y recibirá un bastón de mando de representantes de los 15 millones de indígenas de los 68 pueblos originarios de la nación azteca.

Quince presidentes, jefes de Estado y de gobierno, vicepresidentes, gobernadores, diputados de varios países y representantes de organismos internacionales comenzaron a llegar el miércoles para estar presentes en la investidura. Entre ellos, todos los latinoamericanos, incluidos el rey Felipe VI o Nicolás Maduro. El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, con su esposa, y la consejera e hija del presidente Donald Trump, Ivanka, figurarán en la toma de posesión al frente de la delegación más numerosa.

La víspera, en Buenos Aires, Peña Nieto impuso a Jared Kushner, esposo de Ivanka Trump, la orden del Águila Azteca como agradecimiento por su papel en el acercamiento de ambos gobiernos para lograr el acuerdo de libre comercio. La pareja estaba sonriente, no tanto el millonario padre y presidente de EE UU. Esa fue una de las últimas ceremonias del presidente saliente. La final será este sábado, cuando en el Congreso entregue la banda presidencial al político de izquierda que consiguió arrasar el 1 de julio al aglutinar el descontento y la desconfianza de los electores mexicanos hacia los partidos tradicionales.

Sexenio de sombras

López Obrador y su partido Morena, con mayoría en el legislativo, reciben el país después de un sexenio con más sombras -corrupción, impunidad, miles de desaparecidos y asesinados, violencia producto del narcotráfico y violaciones de derechos humanos- que luces, en forma de cifras económicas con bases muy sólidas. Pero «no hemos alcanzado el objetivo de darles a los mexicanos paz y tranquilidad en cualquier parte de la geografía nacional», tuvo que reconocer Peña Nieto en agosto pasado.

En los seis años de mandato que concluyen este sábado, el presidente saliente puede presumir de la captura de 110 de los 122 líderes del crimen organizado. Sin embargo, la estrategia de seguridad no fue capaz de garantizar la paz a los ciudadanos. Según el Sistema Nacional de Seguridad Pública, en el mandato se registraron 120. 666 homicidios dolosos, un 17% más que los ocurridos en el ya negro sexenio de Felipe Calderón Y hubo 7.357 secuestros, un 13% más que en el periodo anterior. La desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa está en la mente de todo el mundo.

Desde este sábado, la esperanza que albergan la mayoría de los mexicanos es que comience una nueva forma de hacer y entender el poder y la política, si bien la decisión de suspender la construcción del aeropuerto de Texcoco, que ya llevaba trabajos adelantados y suponía una inversión de 200.000 millones de pesos (unos 11.000 millones de euros), tiene disgustado al empresariado, que tilda de «irresponsable» la marcha atrás en este gran proyecto de infraestructura.

Pero López Obrador hizo lo que prometió: convocar una consulta popular y aceptar el resultado. Hoy habrá que escuchar con atención sus dos discursos. El primero en San Lázaro (Parlamento) y el segundo en el balcón del Palacio Nacional. Si ambos son coincidentes, no beligerantes y sirven para reafirmar y recuperar la confianza serán acogidos con tranquilidad, lo que ayudará a lograr el reto del 4% de crecimiento y a atacar la pobreza y la precariedad económica y laboral.

 

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