Histórica condena a exejecutivos de Ford de Argentina por delitos de lesa humanidad

Pedro Troiani, antiugo trabajador de Ford y prisionero político. /AFP
Pedro Troiani, antiugo trabajador de Ford y prisionero político. / AFP

Los abogados de las acusaciones y representantes de organismos de defensa de derechos humanos salieron conformes del juicio

MARCELA VALENTEBuenos Aires (Argentina)

Pasados 42 años de su secuestro y tortura en una planta de la empresa de automóviles Ford de Argentina, un grupo de trabajadores –ya ancianos– consiguió ayer una sentencia histórica: por primera vez la Justicia federal condenó a dos exejecutivos de una multinacional como partícipes de delitos de lesa humanidad perpetrados durante la dictadura militar (1976-83).

«Para nosotros quedar en los libros por un juicio por delitos de lesa humanidad es un triunfo histórico», celebró Pedro Troiani, uno de los operarios sobrevivientes tras escuchar el veredicto del Tribunal Oral Federal n°. 1 de San Martín. «Es un triunfo de todo el movimiento obrero», añadió a su lado otro de los supervivientes, Carlos Propato, visiblemente emocionado.

En abril de 1976, un mes después del golpe de Estado, 24 trabajadores de la planta de Ford en la localidad bonaerense de General Pacheco fueron secuestrados y mantenidos en un área apartada del establecimiento, donde fueron torturados. La persecución fue posible por la participación de directivos de la firma y también de militares, según se probó en el juicio.

Del total de trabajadores secuestrados, más de la mitad falleció a lo largo de estos años. Sólo quedaron 10 que siguieron todas las instancias de un proceso iniciado hace 15 años. También murieron algunos de los acusados. Sólo dos exdirectivos de más de 85 años llegaron al juicio y fueron condenados ayer como partícipes necesarios de detenciones ilegales y tormentos.

Uno de ellos es el exnúmero dos de la planta, Pedro Muller, que era jefe de Manufactura de la fábrica. Fue acusado de entregar listas negras con los nombres de los trabajadores que tenían actividad sindical, de facilitar el sitio para las torturas y los vehículos para traslados. Si bien la Fiscalía y las acusaciones habían pedido 25 años de prisión, los jueces le impusieron diez.

Otro de los condenados es Héctor Sibila, que era jefe de Seguridad de la planta. Sibila se había jubilado en Ford y trabajó en la Embajada de Estados Unidos. Ayer fue condenado a 12 años de prisión también por secuestros y torturas en la planta. La Fiscalía probó que se trató de un caso inédito en el que los trabajadores se mantuvieron desaparecidos dentro de la misma fábrica.

También la Justicia condenó a 15 años de prisión al exmilitar Santiago Omar Riveros, que estaba a cargo de Institutos Militares del Ejército y del centro clandestino que funcionaba en Campo de Mayo. Riveros, que está condenado a prisión perpetua en otras causas por delitos graves contra los derechos humanos, fue acusado por allanamientos ilegales en casas de algunos trabajadores.

Con el tiempo los secuestrados fueron trasladados desde la planta hasta diversas comisarías y luego quedaron detenidos bajo disposición del Poder Ejecutivo, una condición que en la práctica daba mayor visibilidad a los presos del régimen y también mayores posibilidades de sobrevivir.

Los abogados de las acusaciones y representantes de organismos de defensa de derechos humanos salieron conformes del juicio, que había empezado hace un año. Aun cuando se había pedido una condena mayor para los acusados, se consideró que en el actual contexto político, con un Gobierno que no favorece la continuidad de los juicios de lesa humanidad, la sentencia es un triunfo.

Los acusados salieron caminando de la sala. Los magistrados aceptaron que la restricción a su libertad se imponga cuando la sentencia sea firme. Y en ese momento, tampoco irán a una cárcel común sino que, por tener una edad avanzada, podrán gozar del beneficio de la prisión domiciliaria.