Activistas con pasado y ahora con escaño

La mayoría de las mujeres que llegan al Congreso son demócratas y debutan en la alta política

E. B. A.

Una cifra récord de mujeres consiguieron un escaño en el Congreso de EE UU en las elecciones legislativas de mitad de mandato. A falta de ajustar algunos resultados pendientes, hablamos de al menos 120 candidatas ahora ya electas, 98 para la Cámara de Representantes y 22 para el Senado, según el Centro para la mujer y la política de la Universidad de Rutgers. En el anterior mandato eran 107. El incremento es todavía modesto y no puede hacer olvidar que el legislativo estadounidense tiene mucha menor presencia femenina que los de la mayoría de países desarrollados.

La inmensa mayoría de estas mujeres son demócratas, debutan en la política con mayúsculas y llegan a las cámaras armadas con un pasado activista que ahora deberá servirles para canalizar el poder que estrenarán a comienzos de año. En muchos casos, se lanzaron a las calles ya a primera hora, cuando Donald Trump estremeció al mundo al acabar con las aspiraciones de Hillary Clinton. Y el posterior y continuo acoso del presidente hacia las mujeres, los inmigrantes, los nativoamericanos -'Pocahontas' llama a la senadora Elizabeth Warren, que reclama su ascendencia indígena- y las minorías en general infundió a las candidatas la rabia y el valor necesarios para sentarse donde verdaderamente se deciden los destinos de los estadounidenses.

En plena ebullición del movimiento #MeToo, las nuevas legisladoras recogen ahora los beneficios del trabajo con sus comunidades y aceptan el desafío del escaño para tratar de corregir los abusos contra los derechos de todos.

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