La ley del aborto moviliza a los argentinos

La ley del aborto moviliza a los argentinos

Miles de personas salen a la calle durante el debate en el Senado del texto que aprobó la Cámara de los Diputados

MARCELA VALENTE BUENOS AIRES.

Una movilización sin precedentes se produjo ayer en Buenos Aires en torno al Senado, donde se discutía la aprobación o el rechazo de un proyecto de aborto legal, seguro y gratuito, ya aprobado en la Cámara de Diputados a mediados de junio. Por razones de seguridad, el espacio para la manifestación fue dividido: a un lado del Congreso, los grupos que empujaron el proyecto y al otro, los que están contra la ley, vinculados a la Iglesia Católica y a las iglesias evangélicas.

En Argentina el aborto está penalizado y sólo se permite en caso de violación de una mujer con sus facultades mentales deterioradas o con un retraso cognitivo, o si está en riesgo la salud o la vida de la gestante. A pesar de esa estricta limitación legal, el ministro de Salud, Adolfo Rubinstein, informó este año ante los legisladores que en 2016 hubo 47.063 abortos en hospitales públicos y estimó que hubo otros 354.000 que se realizaron de forma clandestina. Estos datos avalaron que el proyecto obtuviera esa media sanción en el Congreso, aunque sería rechazado por los senadores.

Militantes activas de la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito -un colectivo de organizaciones feministas- las mujeres a favor de la iniciativa constituyeron el grupo más activo, ruidoso y numeroso. Como lo vienen haciendo desde hace meses, niñas, adolescentes, jóvenes y mujeres mayores participaron con pancartas y pañuelos verdes que identifican a aquellas que se posicionan a favor del aborto legal.

A la espera de un milagro de último momento como el que se produjo en la Cámara de Diputados, las activistas se manifestaban ayer confiadas en un resultado positivo. El optimismo es producto de su propio entusiasmo y del respaldo que obtuvo el movimiento por parte de organizaciones feministas y de derechos humanos del mundo como Amnistía Internacional y de famosas activistas como la actriz estadounidense Susan Sarandon.

Miles de mujeres eligieron pernoctar la víspera de la votación en tiendas de campaña levantadas en plazas y paseos públicos para estar cerca del edificio en el que iba a tener lugar el debate y la aprobación o rechazo del texto.

En el otro lado del Congreso hubo un grupo más diverso pero menos nutrido de hombres y mujeres, laicos y religiosos, identificados con pañuelos celestes y con pancartas que exigían 'salvar las dos vidas' en alusión a la reivindicación del derecho a la vida de la mujer gestante y también del embrión que se desarrolla en su vientre. Este sector ya se había expresado masivamente el sábado pasado en la avenida 9 de Julio de la capital argentina, junto al emblemático Obelisco, para rechazar el proyecto.

Aunque todo hace prever que el rechazo se impondrá por las opiniones que adelantaron los senadores, entre los activistas de pañuelos celestes había preocupación y zozobra por algún cambio que alterara el resultado final. El tema atraviesa a todos los partidos políticos, dentro de los cuales hay defensores del aborto legal y críticos furibundos.

Intentos fallidos

La iniciativa, que se discutía en el Congreso por primera vez tras múltiples intentos fallidos por parte de las organizaciones de mujeres, prevé la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo antes de la semana 14 en hospitales públicos y privados. El proyecto -aprobado por los diputados por 129 votos a favor y 125 en contra- despenaliza a la mujer y a los médicos que intervengan en la práctica y garantiza la gratuidad del tratamiento.

Si bien no tomó posición, el presidente Mauricio Macri animó a los congresistas de su coalición para que el tema sea tratado en las cámaras. No obstante, tras la aprobación en la de diputados, muchos de sus legisladores -liderados por la vicepresidenta Gabriela Michetti- incrementaron su activismo contra la legalización. Ayer, Macri eludió tomar partido y a través de las redes sociales declaró que «No importa el resultado, hoy ganará la democracia».

 

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