Los riojanos narran el horror londinense

Inés Lozano posa con una amiga/
Inés Lozano posa con una amiga

La capital inglesa intenta regresar a la calma pero persiste la incertidumbre por el reciente atentado

DIEGO MARÍN A.

Londres es una ciudad multicultural y allí residen muchos riojanos. Parece que, por suerte, y a pesar de la desgracia, ninguno se vio afectado por el atentado terrorista del pasado sábado. La joven logroñesa Mar Mestre, encargada de Escada en Londres, por ejemplo, estaba viendo la final de la Champions en un bar español de Notting Hill cuando se enteró de la tragedia mediante una notificación en su teléfono móvil. «Minutos después familiares y amigos desde España me enviaban mensajes informando de lo ocurrido e interesándose por mí», recuerda. Enseguida regresó a casa y ayer, en el trabajo, confesó que «todo el mundo habla de ello».

A pesar de todo, Mar explica que «Londres es una ciudad de ritmo acelerado y la gente, a pesar de la tristeza, trata de continuar con el día a día». «En general, Londres es muy segura pero, a pesar de que hay mucha más presencia policial, empieza a haber sensación de incertidumbre». Ella misma, admite, ha dejado de visitar lugares turísticos o muy concurridos. Por otra parte, la murillense de 18 años Raquel Orte, que trabaja de 'au pair' en Londres, estaba en Knightsbridge cuando ocurrió todo y sólo se enteró del atentado al regresar a casa. Entonces también empezó a recibir mensajes de preocupación de amigos y familiares. «El domingo volví al centro de la ciudad y la verdad es que sí noté más policía de lo normal», recuerda, aunque ayer ya se normalizó la situación. «La gente intenta evitar los días posteriores a lo ocurrido los sitios con mucha aglomeración», explica Raquel, quien nota triste a la población londinense.

Inés Lozano, estudiante logroñesa en Londres, asistía a un concierto en el Royal Albert Hall, pero «había estado en Borough Market con una amiga exactamente 24 horas antes del atentado y cruzamos el London Bridge andando al volver a casa», reconoce. Su amiga, «aterrada», le mandó un mensaje y, recuerda, «las calles se quedaron vacías». «Las horas siguientes fueron caóticas y llenas de alarma y miedo», afirma Inés, y expone que «los londinenses tienen miedo, se acercan las elecciones y la tensión casi se puede palpar; cada vez la gente actúa con más recelo por miedo a que pueda ocurrir algo».

Al joven geólogo logroñés Luis Gómez el atentado le sorprendió al sur de Londres y se enteró por los mensajes de preocupación que recibió desde España. «Hoy he ido a trabajar en metro a la zona de Victoria y no he notado nada fuera de lo normal. Ninguna sensación de temor. Todo sigue con absoluta normalidad», explica, y con cierto pragmatismo, añade: «Estadísticamente, sigue siendo relativamente improbable sufrir un atentado, y creo que la mayor parte de la población asume ese pequeño riesgo».

«Imposible acceder»

Allende Torrecilla, otra joven riojana, de Canillas de Río Tuerto, estaba de vacaciones en Chipre cuando sucedió el atentado, pero a su regreso a Londres ha podido comprobar que «no se habla de otra cosa, la gente está muy afectada, ya que es el tercer atentado en el país en sólo tres meses, y dos de ellos, en Londres». Trabaja como guía turística y, ayer, la zona de la tragedia continuaba cerrada por las investigaciones: «Uno de los 'tours' que hago por la ciudad atraviesa ese punto y hoy me ha sido imposible acceder y nos ha tocado dar un buen rodeo».

El abogado y escritor logroñés Andrés Pascual y su esposa Cristina Benito estaban en casa viendo una película pero se percataron de lo ocurrido antes de acostarse. «Pasé un rato pegado a la televisión, viendo la información a tiempo real», recuerda. El domingo fue jornada de mensajes y lamentos, «pensando en qué podríamos hacer mejor para que estas tragedias no vuelvan a ocurrir», también afectado al ver las fotografías de Borough Market, que frecuentan. No obstante, la inmensidad de Londres provoca que sea «muy difícil que un suceso, por terrible que sea, altere su ritmo natural». «La gente está triste, pero sigue adelante», describe Andrés.

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