Una inyección de legitimidad para Tsipras

Homenaje ecuménico a los inmigrantes muertos en el mar. :: efe/
Homenaje ecuménico a los inmigrantes muertos en el mar. :: efe

La visita papal da un espaldarazo a la política de acogida del Gobierno heleno frente al cierre de fronteras en la UE

D. MENOR LESBOS.

Alexis Tsipras necesitaba un momento como el de ayer. Superado en las encuestas por el nuevo líder de la derecha, Kyriakos Mitsotakis, y en medio de su enésima negociación con los acreedores de la deuda, el primer ministro heleno consiguió una inyección de legitimidad internacional con la visita del Papa. En Lesbos, Francisco agradeció a los griegos la acogida que brindan a los inmigrantes y refugiados, respaldando así la postura de Atenas, que contrasta con el cierre de las fronteras por el que optan buena parte de sus socios europeos. «Quisiera expresar mi admiración por el pueblo griego que, a pesar de las graves dificultades que tiene que afrontar, ha sabido mantener abiertos su corazón y sus puertas. Muchas personas sencillas han ofrecido lo poco que tenían para compartirlo con los que carecen de todo», dijo en su discurso en el puerto de Mitilene el Papa. Aseguró que Dios «recompensará esta generosidad».

Tsipras y Jorge Mario Bergoglio se reunieron dos veces en el aeropuerto, después de la llegada del vuelo papal y poco antes de que despegara hacia Roma. El líder izquierdista dio las gracias al Pontífice por su «mensaje de paz» y por invitar a la acogida «en un momento en el que otros líderes cristianos levantan barreras en Europa». Y Francisco elogió el «ejemplo de humanidad» de los griegos. En su posterior visita al campamento de Moria incluyó alguna crítica, pues lamentó las duras condiciones en que viven muchos de los refugiados en Lesbos y en otras partes del país.

Nick Malkoutzis, director del portal de análisis sociopolítico MacroPolis, considera «muy significativa» la visita de Bergoglio a Lesbos. «Es la figura de máximo nivel que viene a Grecia y lo hace para conocer de primera mano la realidad de la inmigración. Supone un apoyo a la postura con la que Tsipras está respondiendo a la crisis, con solidaridad y humanidad. Tener al Papa aquí reafirma que estamos en la buena línea», afirma Malkoutzis.

«Frustrados y enfadados»

Aunque la jornada de ayer supone un intervalo de esperanza, la situación de los refugiados en Grecia tras el acuerdo de marzo entre la UE y Turquía es «potencialmente peligrosa». «Se sienten frustrados y están enfadados, pues no pueden continuar viaje hacia otros países europeos adonde querrían dirigirse. Están perdiendo la esperanza de poder empezar una nueva vida en otro país. No saben qué va a pasar», dice el director de MacroPolis.

La desesperación no es exclusiva de los refugiados, pues una parte de la sociedad griega también empieza a inquietarse ahora que más de 50.000 sirios, iraquíes y afganos están atrapados en su país. El presidente de la Conferencia Episcopal católica griega, Fragkiskos Papamanolis, advertía hace unos días de que un vendedor de armas de caza contaba que había vendido más fusiles el último mes que en todo el año anterior. «Esta desesperación puede ser espoleada por la extrema derecha. No ha habido ningún incidente de importancia, pero si se produce un crimen la situación puede degenerar», reconoce Malkoutzis.

Este analista considera también valiosa la visita del Papa desde el punto de vista religioso, pues puede sosegar la convivencia entre católicos y ortodoxos, «que no siempre es buena». «Pese a estos roces las dos Iglesias muestran de forma conjunta solidaridad y compasión con los refugiados, que curiosamente son mayoritariamente musulmanes».

 

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