Cuando toda Ucrania era nacionalista

Los militares muestran restos de dos misiles lanzados durante el bombardeo ucraniano en Donetsk (Ucrania) /
Los militares muestran restos de dos misiles lanzados durante el bombardeo ucraniano en Donetsk (Ucrania)

El país celebra el 24 de agosto su Día de la Independencia con motivo de la conmemoración de la aprobación en 1991 del Acta por el que dejaba de formar parte de la antigua URSS

CRISTINA VEGANZONESmadrid

El 24 de agosto de cada año Ucrania celebra su Día de la Independencia, y es que por estas mismas fechas en 1991 el país aprobaba el Acta de Independencia por el que se desprendía de su categoría de república soviética y cortaba sus vínculos con la ruinosa URSS. Desde entonces, las diferencias entre el proeuropeo oeste y el prorruso este del país se han ido agrandado hasta desembocar en una guerra civil con repercusiones internacionales que han llevado a muchos a augurar el advenimiento de una tercera Guerra Mundial. Sin embargo, hay que recordar que no hace poco más de dos décadas que la gran mayoría de los ucranianos se pusieron de acuerdo para emprender un camino independiente, separado de la mano de Rusia.

El 24 de julio de 1991 el Parlamento de Ucrania aprobó el Acta de Independencia con 321 votos a favor y tan sólo dos votos en contra, que más tarde, el 1 de diciembre de 1991, sería ratificado en un referéndum que contó con el 84% de participación y más de un 90% de votos a favor, y que elevaría a la presidencia a Leonid Kravchuk. De esta forma, Ucrania, que había formado parte de la Unión Soviética desde diciembre de 1922, cuando se aprobó el tratado de creación de la URSS, hasta 1991, se separaba definitivamente de Rusia.

Meses antes de la firma del Acta Independencia, en las elecciones legislativas de marzo de 1990, los candidatos comunistas y nacionalistas del Movimiento Popular Ucraniano por la Perestroika (RUKH) que habían surgido en el marco más flexible de las reformas iniciadas en 1985 por el presidente Mijaíl Gorbachov, obtuvieron un amplio respaldo, sobre todo, en la parte occidental del país. Además, el 16 de julio de 1990, el entonces Soviet Supremo de Ucrania (la Rada actual), ya había proclamado la soberanía de la república.

En el plesbicito del 1 de diciembre que votaron los ucranianos para ratificar el Acta de Independencia, las regiones de Donetsk y Lugansk contaron con un 76, 85% y un 83,86 % de votos a favor respectivamente. Si comparamos los datos con el referéndum de autoderminación que las regiones rebeldes ucranianas llevaron a cabo el pasado 11 de mayo, donde en Donetsk un 89,07% de los ucranianos votaron a favor de la independencia de Ucrania, y en Lugansk, el 96,2% (según su comisión electoral), las diferencias son abrumadoras.

Bien es cierto que en Crimea sólo un 54,19% de los ciudadanos de esta región autónoma votaron a favor de la independencia de Rusia. Los crimeos fueron los que menos apoyaron la separación, algo más comprensible teniendo en cuenta que llevaban menos de cuarenta años formando parte de Ucrania, desde que en 1954 el por entonces máximo secretario del Partido Comunista de la URSS de origen ucraniano, Nikita Kruschev, regalase Crimea a Ucrania.

Si aquel día tantos ucranianos votaron la independencia de Ucrania para constituir un único país propio al margen de la Unión Soviética, ¿cómo es posible que en poco más de dos décadas los ucranianos del este hayan optado por una independencia de sus regiones para volver a estar bajo el mandato de Rusia? Lo cierto es que Ucrania nunca ha podido romper los lazos como han hecho otros estados postsoviéticos como, por ejemplo, los países bálticos. A pesar de que en estos 22 años de independencia ambos países han tratado de manifestar que no dependen uno del otro, Rusia necesita de Ucrania para mantener su liderazgo, y Ucrania necesita de Rusia en el plano económico, pues aunque indicó que seguiría el camino de la europeización (como la corriente de todos los estados postcomunistas), quiso mantener sus relaciones con Rusia, creando así una relación de ambivalencia destinada a la confrontación.