Venecia hace agua

La marea alcanzó ayer los 156 centímetros sobre el nivel del mar, la máxima cota registrada desde 2008. :: AFP/
La marea alcanzó ayer los 156 centímetros sobre el nivel del mar, la máxima cota registrada desde 2008. :: AFP

Las lluvias y el efecto de las mareas altas inundan la ciudad de los canales, sobre la que pesa la amenaza de quedar sumergida por la subida del nivel del mar

PEDRO MUÑOZ

Venecia tiene fecha de caducidad. Se sabe que la ciudad de los canales acabará devorada por las aguas porque su suelo se hunde al tiempo que el nivel del mar se está elevando. Hay quien ha situado el naufragio dentro de exactamente cien años. Ojalá sean muchos más. Pero lo cierto es que cada vez que esa parte de Italia sufre un temporal de lluvias como el que azota el país estos días hay que contener la respiración ante las imágenes de las inundaciones en la plaza de San Marcos y el resto del casco histórico. Ayer la marea alcanzó los 156 centímetros sobre el nivel del mar, el máximo desde 2008, lo que ha provocado la conocida 'acqua alta', el fenómeno de la pleamar que asola las calles periódicamente.

El fuerte temporal que castiga Italia ha sumergido buena parte de Venecia bajo las aguas, dejando estampas que han abierto noticieros en todo el mundo: desde maratonianos corriendo con el agua por los tobillos (hubo una carrera el pasado domingo) a peatones que transitan sobre puentes provisionales para cruzar San Marcos y turistas que caminan con el equipaje sobre sus cabezas y botas de plástico hasta las rodillas. El nivel del agua ha subido tanto que hasta la red de transporte público urbano, los famosos 'vaporetti', han tenido que suspender sus servicios, lo mismo que las no menos célebres góndolas, amarradas a la espera de que escampe. Escuelas y hospitales permanecen cerrados y las autoridades han aconsejado a los ciudadanos que no salgan de casa.

Las inundaciones han vuelto a poner encima de la mesa la vida efímera de Venecia. De acuerdo a las previsiones de los científicos de la ENEA (Agencia Nacional Italiana para las Nuevas Tecnologías, la Energía y el Desarrollo Económico Sostenible), a la ciudad con el alma más bella de Europa apenas le queda un siglo de vida. «Venecia se hunde dos milímetros al año y, si no hacemos nada para remediarlo, perecerá víctima del cambio climático y de las infraestructuras precarias», han dicho. Venecia, ahora más fría y más gris, se sumerge en un mar de lágrimas. Y qué triste se quedará Venecia sin Venecia.

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