«El tópico es antropología de garrafón»

Resalta Felipe Benítez Reyes (Rota, 1960) que la alternancia en política, por sí misma, no es buena ni mala. «Depende de lo que alterne, de las alternativas». Para este escritor gaditano, Premio Nacional de Poesía, el riesgo de la eternización en el poder «es que acaba generando en la clase política no sólo un sentido de propiedad ideológica sobre un territorio, sino también un sentido de impunidad. Un anclaje prolongado en el poder provoca que, de un modo u otro, las cosas acaben viciándose».

Benítez Reyes echa la vista atrás y distingue en Andalucía unas transformaciones «aparentes» y otras «estructurales». Pero, por encima de todo lo demás, pone el acento en el problema del paro, «que hace que los signos externos de progreso pierdan valor y se queden en maquillaje». Incide en que una comunidad que arrastra secularmente muchas carencias «no se arregla en cuatro días, pero en casi cuatro lustros... El progreso no puede ir a la velocidad de la luz, pero tampoco a la velocidad de la inercia».

La comunidad andaluza continúa apareciendo en el vagón de cola de muchos indicadores socieconómicos, para cuyo análisis «habría que barajar muchos aspectos», apunta, «pero tal vez una sola conjetura: porque las cosas no se han hecho del todo bien». Al enjuiciar por qué Andalucía sigue apostando vez tras vez por el mismo partido, entran en baza razones históricas, el miedo al cambio, deméritos de la oposición... Sea como sea, Benítez plantea no olvidar que «el principio básico de la democracia es que el pueblo siempre tiene razón, aunque no la tenga». «Esa es la regla del juego», subraya, antes de restar importancia a los tópicos, a los que el escritor tacha de «sociología de brocha gorda; una antropología de garrafón».

 

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