Pídeme la 'Luna'

Pídeme  la 'Luna'

Un yate de 423 millones de euros, un hijo ilegítimo y una ruptura «falsificada». El folletinesco divorcio en Gran Bretaña de los Akhmedov, una pareja rusa podrida de dinero, podría resolverse por la Sharia

ICÍAR OCHOA DE OLANO

La 'Luna' de los Akhmedov no es redonda, pero sí tiene una cara oscura. Y también un spa, una piscina, un par de helipuertos, nueve cubiertas, medio centenar de tripulantes y aforo para acomodar a 18 huéspedes. El yate, toda una villa de lujo flotante, se encuentra, eso sí, en dique seco, en Dubái, por orden de un juez inglés. Valorado en 423 millones de euros, es el patrimonio en juego en el zafio proceso de divorcio de los Akhmedov, el más caro que se libra en el Reino Unido.

Farhkad Akhmedov, un oligarca ruso de origen azerbayano que compadrea con Berezovsky, Abramovich o Shvidler, apenas tenía treinta años cuando conoció en Moscú a Tatiana Soroka, la hija adolescente de un general de la Fuerza Aérea de Rusia. Se casaron en 1993. Para entonces, él llevaba años comercializando en Inglaterra pieles de sable (un precioso mamífero similar a la marta cibelina que habita en los Urales) y se había introducido en el suculento mercado del gas natural, que solo en 2012 le reportó 1.200 millones de euros al vender el 49% de sus participaciones en Northgas.

Casi dos décadas antes del pelotazo, los negocios del empresario ya empezaban a ir viento en popa. La joven pareja había puesto un pie en Londres -solo uno, para esquivar a los recaudadores de impuestos locales- y, a medida que su patrimonio se multiplicaba, se lanzaron a vivir a todo trapo. Que si una casa de verano en el sur de Francia y dos helicópteros, que si un jet privado, joyas y obras de arte, un 'rothko' de casi 40 millones incluido... Lo clásico cuando uno es un ruso rico amigo de Putin.

La acumulación de carísimos juguetes no evitaría, sin embargo, que el matrimonio hiciera pronto aguas y que el señor y la señora Akhmedov, con tres hijos en común, comenzaran a alternar periodos de hostilidad manifiesta con sentidas declaraciones de alto el fuego. Así, en 2013, coincidió que ella presentó, por segunda vez, una demanda de divorcio -la anterior la formuló una década antes, cuando una de las amantes de su marido dio a luz a un niño- con un intento de apaciguamiento por parte de él en forma de joyas por un valor superior a los 400.000 euros. Un año después, el señor de las pieles y del gas se encaprichaba de la 'Luna' y la conseguía a golpe de talonario. Se lo extendió a su amigo Abramovich, quien acaba de mudarse de Gran Bretaña a Israel por las medidas enérgicas que el Gobierno inglés acaba de tomar contra un tipo de visa otorgada a los inversores adinerados como él y como el colega al que le vendió el yate.

Misiles y drones

Desafortunadamente», la brisa del mar a la luz de la 'Luna' no trajo el prometido cambio de comportamiento de Farhkad, según ha contado ella, quien volvió al ataque esgrimiento la amenaza de divorcio. Esta vez, hasta el fondo y con atino. Así, en diciembre de 2016 lograba que el Tribunal Superior de Gran Bretaña se pusiera de su parte y ordenara a su ya exmarido el pago de 546 millones. El magnate dijo que nanay, argumentando que ya se habían divorciado en Rusia hacía más de una década, algo que nunca pudo probar pese a intentarlo con documentos «falsificados», según dictaminó el propio juez del caso, Charles Haddon-Caveante.

Ante la persistente negativa del ruso-azerbayano a cumplir con el mandato judicial, el magistrado le ordenó el pasado mes de abril que entregara la 'Luna'. La embarcación, a la que el magnate ha incorporado un sistema de detección de misiles, otro anti-drones, ventanas antibalas y puertas a prueba de bombas, se encuentra confiscada en Dubai, donde recaló para su mantenimiento.

En su enésima treta por zafarse de la ambición de Tatiana, Farhkad ha decidido recurrir ahora a su presunta condición de musulmán practicante para sostener que su disputa es netamente matrimonial y que, por tanto, debe ser dirimida por un tribunal del emirato mediante la Sharia o ley islámica. La artimaña lleva incorporada una carga de profundidad dado que la susodicha, educada como cristiana, reconoció en su día una infidelidad matrimonial. Incrédula ante el último giro del sainete, la madre de tres de los cinco hijos del oligarca ha declarado que jamás vio a su exmarido arrodillado sobre una alfombra orando o yendo a una mezquita.

Los tabloides británicos, que no pierden comba del jugoso proceso, se frotan las manos desde que el empresario hizo pública su última palabra a través de su portavoz, un tal Ian Monk: «Prefiere ver a 'Luna' pudrirse bajo el sol abrasador de Dubai que entregada a Tatiana».

millones de euros. Es la ganancia que el oligarca amigo de Putin obtuvo en 2012 al vender el 49% de sus participaciones en la empresa de gas natural Northgas.

 

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