El mundo es un polvorín

Campamento de refugiados de Al-Yarmouk, en el sur de Damasco (Siria), en una imagen de archivo. :: reuters/
Campamento de refugiados de Al-Yarmouk, en el sur de Damasco (Siria), en una imagen de archivo. :: reuters

Unos 132 millones de personas se verán atrapadas el año que viene en crisis humanitarias, y hacerlas frente costaría 22.000 millones de euros según la ONU. Las guerras se recrudecen y cada vez son más duraderas

ANTONIO PANIAGUA

Las cosas seguirán igual del mal el año que viene para la población apresada en enfrentamientos armados. La ONU se ha mostrado previsora y pide ya 22.000 millones de euros para atender las necesidades de 132 millones de personas en el mundo. Las crisis humanitarias afectan a mayor número de gente que hace años y duran más que nunca. Ahora los conflictos se prolongan un promedio de nueve años. Aunque los organismos internacionales son más eficaces, requieren más recursos.

El número de desplazados crece sin tregua. Si en 2014 eran 59,5 millones las personas obligadas a migrar, el año pasado la cifra se elevó a 68,5. Para colmo de males, las guerras exacerban las desigualdades de género, de modo que las niñas atrapadas en medio de conflictos tienen 2,5 veces más probabilidades de quedar al margen del sistema escolar que sus compañeros. El coordinador de ayuda de emergencia de la ONU, Mark Lowcoc, aseguró durante la presentación del informe de la entidad que una de cada setenta personas en el mundo se ve envuelta en enfrentamientos o desastres naturales.

EL INFORME

Necesidades

Yemen volverá a ser el país que más fondos necesitará en 2019; en concreto, 3.500 millones de euros. Pese a que el Gobierno y los rebeldes huthi han iniciado un diálogo en Suecia bajo el amparo de Naciones Unidas, el escepticismo es mucho. Y es que la evolución de los acontecimientos se ha deteriorado rápidamente en los últimos años. Siria, República Democrática del Congo, Sudán del Sur, Etiopía, Somalia y Nigeria engrosan también la lista de países que requerirán ayuda de emergencia. Serán los protagonistas previsibles, pero habrá otros estados damnificados por desastres naturales y el cambio climático. Este tipo de catástrofes causan enormes daños y afectan a unos 350 millones de personas.

Paula San Pedro Oxfam Intermón «Hay cambios muy bruscos: a la sequía le suceden las inundaciones» Mónica de Castellarnau MSF «La proliferación de armas hace que las guerras se enquisten»

África desatendida

Rara vez los países africanos aparecen en la agenda política, lo que los convierte en los más desatendidos. La guerra civil que asola la República Democrática del Congo ha hecho que cinco millones de personas hayan tenido huir de sus casas. El mismo desdén suscitan los conflictos de Sudán del Sur, República Centroafricana, Burundi y Etiopía. Si no hay intereses geoestratégicos en juego, no se buscan soluciones. Paula San Pedro, responsable de Incidencia Política de Acción Humanitaria de Oxfam Intermón, cree que las condiciones para sobrevivir en Yemen son muy penosas. La guerra ha provocado el colapso de la economía y la inflación supera el 200% en la mayoría de los productos básicos. «El 83% de la población necesita asistencia humanitaria y los funcionarios siguen sin cobrar. A ello se suma una hambruna que avanza rápidamente», asegura San Pedro.

Mark Lowcoc, que acaba de visitar recientemente el país, pinta un panorama desolador. «Los ataques a embarcaciones pesqueras, la destrucción de tierras de cultivo y el bombardeo de fábricas han destruido la producción. Naciones Unidas estima que se han perdido más de 600.000 puestos de trabajo», explica el dirigente de la ONU. Una de las pocas fuentes de ingresos del país, el petróleo, también se ha agotado, hasta el punto de que las ventas han caído un 85%.

Otro gran foco desde que se irradian un sinfín de contiendas es Oriente Próximo. Siria no presenta visos de mejorar. Desde 2011, la violencia se ha cobrado al menos 400.000 vidas. La situación en el país es dramática: más de 13 millones de personas necesitan desesperadamente ayuda humanitaria, entre ellas casi 400.000 atrapadas en zonas sitiadas como Guta Oriental. Por añadidura, más de la mitad de la población, casi 12 millones de individuos, ha huido de sus hogares (muchos de ellos, en varias ocasiones). Así las cosas, el choque en Siria continúa desencadenando la mayor crisis de refugiados en todo el planeta, con más de 5,6 millones de personas viviendo en los vecinos Jordania, Turquía y Líbano, la mayoría en condiciones de extrema pobreza.

Degradación ambiental

Las ONG que trabajan sobre el terreno denuncian que, «ya desde hace años», el cambio climático se está traduciendo en un incremento de desastres naturales. «Estamos viendo cambios estacionales muy bruscos, de manera que a la sequía le suceden las inundaciones, algo que se percibe muy claramente en el Sahel», advierte San Pedro. El Sahel es precisamente una de las regiones más degradadas del planeta en términos medioambientales. Las previsiones hablan de un aumento de la temperatura superior en 1,5 veces a la del promedio mundial.

Para la responsable de Oxfam Intermón, los conflictos tienden a enquistarse. Si hace unos años se prolongaban siete años, ahora duran nueve de media. «La fragilidad de los estados y el hecho de que las crisis humanitarias afecten a un mayor número de personas hacen muy difícil restablecer la paz y la reactivación económica», apunta San Pedro.

A pesar de que los donantes han ido aumentando sus contribuciones de fondos en los últimos años, pasando de 9.300 millones en 2014 a 12.200 millones en 2017, la ONU advierte de que el desfase entre el dinero que se pide y el que finalmente se recibe ronda el 40%. Así, aunque 2018 se encamina a ser un año récord en cuanto a los fondos humanitarios recaudados, aún se estará lejos de los casi 21.900 millones de euros demandados. Según el informe de la ONU, hasta el 19 de noviembre se habían recibido casi 12.200 millones, un 56% del total.

El hambre, la guerra y la enfermedad conspiran para hacer de Sudán del Sur un país al límite de sus fuerzas. Las facciones rivales están enzarzadas en un enfrentamiento que no acaba nunca. «Los conflictos bélicos se solapan con la criminalidad debido a la ausencia absoluta del orden y la ley», dice Mónica de Castellarnau, asesora de Asuntos Humanitarios de Médicos Sin Fronteras (MSF). «Los grupos armados se orientan un día con una línea de comando y al siguiente se conducen como bandas criminales. La gente está sometida a una depredación y extorsión constantes», alega De Castellarnau. El país es un puzle desbaratado, un tablero inestable donde cada grupo étnico se dota de su propio brazo armado y controla su territorio. Los padres llegan al extremo de vender a alguno de sus hijos para salir adelante y procurarse el alimento diario. Muchas veces la mercancía con la que se trafica son niñas, víctimas de matrimonios concertados. En otros casos, los menores escapan de casa para evitar la venta y acaban vagando por las calles.

«A raíz de la guerra de Siria parece que casi todos los conflictos se producen en Oriente Próximo, pero África ha sido siempre la que ha acaparado más crisis humanitarias», aduce la representante de MSF. Para Mónica de Castellarnau, la capacidad de los estados más poderosos de desplegar su influencia para detener un conflicto se ha reducido desde la Guerra Fría.

Naciones Unidas necesitará unos 22.000 millones de euros para atender las necesidades de 132 millones de personas en el mundo que se verán inmersas en crisis humanitarias a lo largo del próximo año.

Prioridades

Yemen volverá a ser el país que más fondos necesitará en 2019. De acuerdo con el informe de la ONU, precisará 3.500 millones de euros. Las necesidades también serán elevadas en Siria, país que requerirá unos 3.080 millones, justo la cantidad que se ha desembolsado este año. Le siguen República Democrática del Congo (1.450), Sudán del Sur (1.320), Etiopía (1.050), Somalia (más de 880) y Nigeria (alrededor de 740 millones).

68

millones de personas se vieron forzadas a huir de sus hogares en 2017 por la guerra, la violencia y otras formas de persecución. Los desplazados son vistos más como un factor que amenaza el equilibrio migratorio que como un asunto de derechos humanos.

Desastres naturales

El cambio climático se está traduciendo en un aumento de desastres naturales, un fenómeno que se presenta con especial crudeza en el Sahel, donde a las sequías les suceden las inundaciones. Si resurge el fenómeno meteorológico de 'el Niño', unos 25 países se verían afectados por sequías y ciclones.

LA RIOJA 20.12.18

 

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