El valor de contar con una estilista epatante

Eva Fernández. /
Eva Fernández.

L. G.

En una de sus apariciones más deslumbrantes, la reina Letizia jugó con un trampantojo para una noche de gala en el Teatro Real de Madrid. Lució un modelo de Pedro del Hierro que parecía un vestido, pero, en realidad, era un mono azul noche. Por encima del baile de marcas y nombres asociados a su figura -Felipe Varela, Hugo Boss, Carolina Herrera...-, emerge, cada vez con más fuerza, el de su estilista. Responde al nombre de Eva Fernández y es la responsable en última instancia de que el armario de doña Letizia sea cada vez más arriesgado y moderno, menos monótono en definitiva.

Elecciones como las de la estilista real, que jamás coincide con sus compañeros de profesión ni se deja ver en las semanas de la moda, demuestra la importancia de contar con una voz reputada, aunque la Reina tenga siempre la última palabra. El modelo en cuestión ha entrado en el top de los estilismos más epatantes y lo más sorprendente, como bien se encargaron de recordar muchas editoras, es que ni siquiera era rojo, su color comodín. Pero ha servido para auparla a la corona de las reinas más modernas.

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