Huele mal lo del frasco de Kardashian

El parecido del frasco con los bustos de Gaultier es evidente./
El parecido del frasco con los bustos de Gaultier es evidente.

L. GÓMEZ

El nuevo perfume de Kim Kardashian -KKW Beauty- tiene un frasco muy especial. Se trata de un molde de su propio cuerpo. Marca sus pronunciadas curvas y destila erotismo y sensualidad. Hasta aquí todo normal, visto cómo se las gasta la más famosa del clan de celebrities más popular del mundo. Rara vez pasa desapercibido un espectacular cuerpo reproducido hasta la saciedad y al que está sacando enormes réditos.

Por eso sorprende el toque de atención, sutil, pero toque al fin y al cabo, que le ha pegado el diseñador francés Jean Paul Gaultier por el razonable parecido del envase con los bustos de sus famosas fragancias 'Classique' y 'Le Male'. El antaño 'enfant terrible' de las pasarelas nunca ha pecado de discreto. Siempre le ha gustado provocar y transgredir todas las normas posibles, pero jamás se ha dudado de su talento y olfato... económico. Si con la alta costura ha cautivado a ricachonas que han desembolsado cifras astronómicas por diseños en ocasiones de muy difícil digestión, con sus perfumes se ha ganado, desde hace décadas, a millones de mujeres y hombres que disfrutan aromatizándose con olores dulzones que se perciben a kilómetros de distancia. Lleva años entre los perfumistas más vendidos y es reconocible tanto por el contenido como por el continente.

Gaultier ha aprovechado su cuenta de Instagram para mandar un recadito a quien ha querido escucharle, pero, sobre todo, a la interesada. «Pese a los rumores, 'Le Male' no se está viendo con nadie más», ironizó. También recordó que su marca lleva en el mercado desde 1993. En su línea, Kim no se ha dado por enterada. Insiste en que solo quería que el perfume tuviera la forma de su cuerpo. Tal es así que se hizo un molde propio con arcilla. «Mi inspiración fue una escultura antigua. Quería que fuera muy personal, aunque siempre me ha encantado ese perfume de Gaultier», anunció en Instagram, con una imagen de su cuerpo desnudo cubierto por un velo de yeso.

No parece que la sangre vaya a llegar al río ni que tales diferencias terminen dirimiéndose en algún tribunal. Pero, aparte de muy poco original, Kim parece dispuesta a llevarse todo lo que se le ponga por delante y a imponerse en una industria dominada tradicionalmente por hombres. Ya sea desnudándose una vez más -y van...- o reproduciendo un frasco que huele muy mal por su evidente 'déjà vu'.