La llamada del oso polar

La llamada del oso polar

Una mujer observa complacida a un oso polar que parece querer tocarla desde el otro lado del cristal, en el Parque Zoológico y Botánico de Mulhouse, al noreste de Francia. Se sabe lo que hace ella -admirar a un palmo de distancia un bello animal salvaje-, pero es interpretable lo que pretende él: ¿tocar a la humana situada al otro lado de la protectora luna?, ¿acariciarla?, ¿atacarla?, ¿entablar comunicación con ella?

El magnífico ejemplar vive en la fosa de osos polares inaugurada por la dirección del parque en marzo de 2016 y considerada la más moderna de Europa. En ella, se consiguió crear el gélido ecosistema que sirve de hogar a estos plantígrados en el Ártico. Tanto es así que en noviembre del mismo año vino allí al mundo Nanuq, la segunda cría de esta especie nacida en Francia en las últimas dos décadas. La cosa tiene su importancia si recordamos que el oso blanco es una de las especies animales en mayor peligro de extinción. La disminución de las capas de hielo por efecto del calentamiento global es su principal amenaza y, en la actualidad, se calcula que apenas quedan unos 20.000 ejemplares. Metafóricamente, podemos traducir entonces el gesto del individuo de la imagen como una llamada de atención.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos