Inés Sainz: «El acoso en el mundo de la moda es un tópico»

Inés Sainz. /Cinematiza
Inés Sainz. / Cinematiza

La empresaria y exmodelo rompe con muchos estereotipos con la excusa de la presentación de su primera novela, 'Con la miss en los talones'

GLORIA SALGADOMadrid

Miss España fue «un cambio radical». Inés Sainz (Bilbao, 1975) se coronó en 1997, cuando el certamen de belleza era uno de los mejores trampolines para la fama en nuestro país. «No existía 'Operación Triunfo' ni 'Gran Hermano', así que nosotras éramos muy interesantes para la prensa del corazón». Una 'mochila' que la vasca llevaba realmente mal. «Pasé de ser una completa desconocida a no poder salir a la calle sin tener una legión de paparazzis detrás». Así aguantó tres años.

Desapareció del foco mediático y comenzó a trabajar en Unilever como responsable de comunicación. «Trabajaba de 9 a 9 porque tenía que demostrar que además de guapa no soy tonta, que es lo que tiende a pensar todo el mundo». Así estuvo otros tres abriles, cuando tomó la decisión de irse a a Londres un tiempo para reforzar su inglés. «A mi vuelta -explica- comencé a trabajar en una de las agencias de comunicación de marcas de lujo más importantes de España. Ahí entonces ya trabajaba de lunes a domingo con horario español y americano, es decir, 24 horas. El trabajo de agencia es así». Una situación que le pasó factura. «Después de casi cuatro años con ese ritmo, cinco kilos menos y una dermatitis galopante fruto del estrés, tomé la decisión de darme un tiempo de descanso». Algo que no fue posible. «Cuando no llevaba ni un mes tranquila, Dom Pérignon llamó a mi puerta y así fundé mi propia agencia de comunicación, Back Up Comunicación y Prensa». De eso ahora hace diez años.

Víctor Blázquez e Inés Sainz.
Víctor Blázquez e Inés Sainz. / Cinematiza

Lejos de acomodarse, Sainz decidió cumplir otros de sus sueños. Convertirse en escritora. «Cada verano empezaba a escribir un libro, pero al final no tenía la disciplina que hay que tener y nunca lo terminaba». Hasta que conoció a Víctor Blázquez por un amigo en común. «El año pasado me contó la idea que tenía para escribir una comedia pero no se atrevía a hacerlo solo porque él escribe ciencia ficción y le daba miedo dar el salto a la comedia. Así que nos juntamos y unos meses después teníamos la historia terminada».

Esa historia es 'Con la miss en los talones' (Ediciones Versátil), «la novela romántica que nadie desearía protagonizar. Relata -nos cuenta Sainz- la historia de superación de Mar Tillo, que ya con este infortunio de nombre la mujer tiene lo suyo. Mar es una abogada, separada y con dos hijos a la que su casero la echa de casa, su socia la traiciona, su madre está en todo, menos en echarle un cable, y sus amigas son como una jaula de grillos… Ella sigue enamorada de su ex pero tiene una nueva novia, una ex Miss España despampanante y perfecta, y la vida de esta madre se convierte en un esperpento tan divertido que es imposible que no te reconozcas en alguna de las situaciones a las que se enfrenta».

Ha funcionado tan bien que se van a poner a trabajar en la segunda parte. «Además queremos llevarlo a un formato audiovisual. Ya estamos hablando con varias productoras muy potentes, solo que no tenemos claro si película, serie o webserie, pero lo haremos».

Rompiendo con los esterotipos

De este modo regresa al mundo de las misses, para el que solo tiene buenas palabras. «Jamás viví nada oscuro en el mundo de la moda. Todo lo contrario. A mí solo me ha traído alegrías, amigos y mucho trabajo. Entiendo que puede parecer superficial y despertar muchas envidias que dan fruto a buscar noticias oscuras y feas, pero mi experiencia fue maravillosa».

Respecto a los que tachan el certamen de machista, por pruebas como el pase en traje de baño, es muy clara. «Es un concurso de belleza y la belleza hay que enseñarla, no esconderla. El que piense o la que piense que es machista, es porque realmente no tiene ni idea de las oportunidades que estos concursos dan a las mujeres que queremos dedicarnos al mundo de la imagen, que para mí tiene el mismo valor que aquel que quiera dedicarse a cocinar o a enseñar. Por desgracia el machismo es algo mucho más complejo que un bañador. Vivimos en un micromachismo constante, tan arraigado en la sociedad que muchas veces ni las propias mujeres nos damos cuenta. Yo soy feminista, cada día más y no tolero ni medio comentario ni comportamiento machista a mi alrededor».

«He sufrido acoso pero no he sido consciente hasta el año pasado, cuando comenzó la campaña de #MeToo»

Comportamiento que, lejos de aguantarlos en el mundo de la moda, «donde las mujeres estamos súper valoradas y es de los pocos sectores en los que nuestros sueldos son más elevados que los de los chicos», lo padeció en otro ámbito. «He sufrido acoso pero no he sido consciente hasta el año pasado, cuando comenzó la campaña de #MeToo. Trabajaba en una multinacional y uno de los directivos tenía comportamientos que me hacían sentir incómoda. Miradas, comentarios... No llegaba a tocarme porque los hombres con este tipo de personalidad saben perfectamente hasta dónde pueden llegar para que no les denuncies, pero también le pasaba a otra compañera. Juntas fuimos a quejarnos a la dirección general y la respuesta fue: Inés, tu deberías estar acostumbrada».

«Tenía 28 años y salimos del despacho con cara de póker sin saber muy bien qué hacer. Un mes después las dos estábamos despedidas. En aquel momento no fui consciente y seguí con mi vida pero cuando comenzó el #MeToo fui consciente. Veinte años después. Es muy importante que las chicas jóvenes no piensen que estos comportamientos son normales porque no lo son, y si se encuentran con una situación parecida sepan cómo enfrentarse a ello y pararles los pies».