La guarda y custodia es un derecho y también un deber

I. G.

La novedad de la sentencia de la Audiencia Provincial de Córdoba es que, por primera vez, contradice el criterio de que no se puede otorgar la custodia a un progenitor que no la quiere y contempla la guarda y custodia no solo como un derecho, sino también como un deber. Según la sentencia, es «una solución excepcional ante una situación excepcional»: la mujer hacía frente sola a su trabajo, el cuidado de sus dos hijos -uno de ellos con una grave discapacidad que se ha agravado con la adolescencia- y acababa de perder a su padre, que la ayudaba con los niños. El progenitor, por el contrario, disfrutaba de un régimen de visitas en el que los niños ni siquiera pernoctaban en su casa. El tribunal ha considerado que «dada la entidad del problema familiar, se exige extremar los deberes de ambos, sin que puedan hacerse recaer exclusivamente en la madre».

El juez, explica la abogada Carmen Calderón, se ampara en el artículo 92.8 del Código Civil, que le permite tomar la decisión última porque considera que «solo de esta forma se protege adecuadamente el interés superior del menor». «Ningún padre puede negarse a pagar una pensión de alimentos si así lo decide un juez. Tiene que hacerlo», apostilla Ortolá.

Padre a la fuerza

«No se puede ser padre con una pistola en la cabeza. Tiene que salir del corazón», afirma en cambio el psicólogo y presidente de Custodia Compartida Fernando Chapado.«Separarse no significa tener una guerra con el otro progenitor. Aunque nos divorciemos, seguimos siendo padres, deberíamos llegar a acuerdos».