«En cinco años la banca pasó a ser lo peor»

JAVIER GUILLENEA

«Las empresas miden su reputación, que cada vez tiene más influencia en ellas y depende de muchas cosas. Para empezar, de tus propios empleados, y luego de los clientes, la sociedad, los grupos de presión, las políticas de transparencia y también de lo que haces, cómo lo haces y cómo cuentas lo que haces», explica Álvaro Rodríguez. Puede depender, como ocurrió en España, de una crisis económica que puso al descubierto las miserias del sector financiero, cuya reputación se desplomó. «Según evoluciona la economía, la percepción social cambia y lo aceptable hace tiempo es hoy inaceptable. Esto se ha visto aquí, donde en cinco años la banca pasó de ser el adalid del crecimiento a convertirse en lo peor. Ahora está recuperando su imagen, aunque sigue dedicándose a lo mismo de antes. Lo que ha cambiado no ha sido el sector, sino el punto de vista del que mira». También puede ocurrir que los errores de uno los acaben pagando todos. Es lo que ha sucedido con las ONG, cuya reputación, uno de los principales activos de este tipo de organizaciones, ha caído en picado tras el escándalo de los abusos sexuales en Oxfam. «Lo que hace una compañía afecta al resto, y luchar contra esto es muy difícil porque el sector te arrastra», dice Carlos Pursals.

millones de euros es el dinero que ha pagado el grupo farmacéutico y de agroquímica Bayer para comprar la multinacional Monsanto.

Concentración

Con esta adquisición, la industria de semillas y pesticidas de todo el mundo quedará en manos de cuatro megaempresas. Junto con Bayer-Monsanto, se repartirán el pastel Corteva Agriscience, nacida de la fusión entre Dow y DuPont; ChemChina, que en junio compró Syngenta; y BASF.

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