Listas y listos

Día 10

Listas y listos
Jorge Alacid
JORGE ALACIDLogroño

Se veía venir. La coincidencia de la campaña de las generales con la precampaña de la triple convocatoria de mayo (locales, regionales y europeas) deriva en un lío considerable de mítines, candidatos y listas. Listas las hay para todos los gustos: las muy listas (es decir, las que se presentaron para el 26M con antelación suficiente para que sus integrantes lleven unos meses pidiendo el voto) y las menos listas. Las que se presentan a última hora, a punto de ser superados sus miembros por el coche escoba. Casi con el control cerrado. Sobre la bocina.

De modo que el PP riojano tuvo que organizar ayer su propio circo. De tres pistas. Ocupada la central por sus candidatos del 28A, que disfrutan de su protagonismo a razón de rueda de prensa diaria, foto va, foto viene. Pero en los laterales tuvo que abrir el espacio que reclama un momento culmen de esta precampaña hacia las municipales: su candidato por Logroño, Conrado Escobar, se retrató en el Revellín con sus compañeros de candidatura. Poblada por viejos conocidos (suyos y de la cosa municipal), alguna sorpresa de última hora y la cuota propia que tiene que asumir todo aspirante que promete esto y lo otro para alcanzar tal honor y luego tiene que recompensar a quienes tanto lo apoyaron.

La tercera pista, en realidad, es una derivada de esta última. Porque aunque Escobar eligió un rincón del Logroño castizo para presentarse en sociedad con sus compañeros de candidatura, en realidad el trámite se había solventado media hora antes, en la sede de su partido. Donde compareció junto con el jefe máximo, José Ignacio Ceniceros. Quien este sábado atraerá el protagonismo de precampaña con un acto semejante: la anunciada presentación de su candidatura al Parlamento regional. Que sigue siendo un misterio pero que todo indica que nacerá sumando esos mismos ingredientes que colonizan la de Escobar: su propia gente, los compromisos y los candidatos sorpresa. Ese tipo de invitados de última hora nacidos para confirmar que en toda carrera hacia las urnas hay listas, por supuesto, pero también listos.

Lo cual también se veía venir.