Paisaje con urna al fondo

'Vista de la Carrera de San Jerónimo y el Paseo del Prado con cortejo de carrozas', obra atribuida a Jan van Kessel III (Museo Thyssen)./
'Vista de la Carrera de San Jerónimo y el Paseo del Prado con cortejo de carrozas', obra atribuida a Jan van Kessel III (Museo Thyssen).

«Los que están siempre de vuelta son los que no han ido a ninguna parte» (Antonio Machado)

JORGE ALACID

Cuando esta noche hablen las urnas, se habrá liquidado una de las campañas más raras de la historia reciente de la democracia española. Porque este 28 de abril algo tiene de primera vuelta respecto a las locales, regionales y europeas de mayo y porque también tienen algo de enmienda a la totalidad a las últimas generales, que sancionaron el triunfo de un dirigente convertido hoy en una fantasmagoría: Mariano Rajoy, del que nunca más se supo. Y porque además las papeletas servirán como plebiscito retrospectivo respecto a la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez a Moncloa. Entonces era también otro fantasma, una figura secundaria en la política española. Casi una nota a pie de página. Hoy aparece como favorito para ganar las elecciones, según aventuran las encuestas. Una victoria que sería histórica si también sus siglas lograran imponerse en La Rioja. Lo cual sería lo más raro de esta campaña tan rara.

Lunes.Hablan los cuatro candidatos principales, confrontados en un debate televisivo del que la Junta Electoral excluye a Vox. Con el resultado previsto: como en cada noche electoral, todos ganan, si se atiende a las declaraciones de cada uno de ellos o de sus respectivos clubes de fans. Al fondo, muy al fondo, se vislumbra que el más convincente para la fauna de politólogos que colonizan el paisaje electoral resultó ser Pablo Iglesias. Lo cual tiene también su lógica: era el único que podía enarbolar sus ideas sin perder el tiempo zafándose del acoso de los demás. Sánchez, por el contrario, se pasó la noche esquivando dardos. Y los dos líderes de la derecha, compitiendo entre sí. Un pugilato zanjado en realidad con un empate: estos debates, como avisan esos mismos politólogos, no sirven para gran cosa. Nunca alteran el resultado salvo que algún candidato se estrelle estrepitosamente, lo cual no fue el caso. Tablas. Malas noticias para quienes tienen que remontar las encuestas.

Martes. De nuevo, otro empate. Y de nuevo Iglesias parece aventajar en algún cuerpo a sus rivales con una oratoria más fluida. Más elocuente. Carente sin embargo de eso que llaman los politólogos (sí, de nuevo ellos) la voz. La voz presidencial. Que en este tipo de debates solo distingue a uno de los comparecientes. Al que ya es presidente. Los otros parecen solo los tipos que quieren desbancarlo. No los depositarios de esa voz que aspiran a hacer suya. Otra dosis de malas noticias por lo tanto para quienes acudían al debate con la necesidad de remontar.

Miércoles.El paisaje electoral empieza a dar síntomas de bloqueo. Con atención especial a lo que advierten (sí, ellos otra vez) los politólogos: el debate puede que no sirviera de nada, que no modificase la intención de voto, pero en realidad esa legión de indecisos que son quienes van a determinar este domingo al ganador de las elecciones sí que toman postura durante esta semana. La semana decisiva para los indecisos. Quienes de entre ellos asistieran esa noche al debate organizado a escala regional por TVR tal vez se quedaron como estaban: un pulso entre veteranos y novatos que, por supuesto, ganaron todos, si juzgamos por las coincidentes reacciones de sus incondicionales. En realidad, ganó esa frase tan cursi: la vencedora genuina es la democracia. Porque no pasa nada por discutir, respetuosa y educadamente. Y así como esta clase de debates deberían ser obligatorios, e incluso estar tasados de antemano, que se abran a seis voces (y no a quienes dictamine la Junta Electoral de turno) resulta tan saludable para el conjunto del sistema democrático como algunas medidas que se podrían implantar cuanto antes. Por ejemplo, suprimir esa reliquia llamada jornada de reflexión.

Jueves. Otra antigualla que está clamando por su desaparición es la prohibición de publicar encuestas a medida que se acerca la fecha de votar. Un entrañable anacronismo, propio de la era analógica, que por supuesto todo el mundo se salta sin graves contratiempos en esta hora digital: misteriosos sondeos datados en Estados Unidos y/o Andorra alertan ese día de que las últimas fechas de campaña amenazan con provocar un vuelco en los pronósticos. Unos augurios que politólogos de confianza atribuyen en realidad a los nuevos hechiceros que han reemplazado a los expertos demoscópicos: cuando falle la ciencia, siempre nos quedará la magia.

Viernes.Final de partida. Los candidatos parecen aliviados, relajados ya sus semblantes. Pensando en el día después: cuando se sepa quién gana y quién pierde. Con los primeros, con los vencedores, habrá que ser intransigente: que piensen en La Rioja desde sus escaños, en vez de replicar bovinamente las consignas de sus jefes. Con los segundos, benevolentes. Y recordarles lo que dijo Arsenio Iglesias, ese politólogo: la derrota, a veces, también es bonita.

La letra pequeña

Aldama, número dos por Herce...

La vida política de Francisco Martínez Aldama conocerá una nueva encarnación con motivo de las municipales de mayo. Acabada su etapa como senador por el PSOE, se ha visto excluido de todas las listas de su partido... salvo en su pueblo, Herce. Donde concurrirá a las elecciones locales como número dos por el PSOE. « Me lo propuso nuestro alcalde y le dije que será un honor trabajar por y para todos los vecinos de mi pueblo», explicaba el antiguo secretario general de los socialistas riojanos a través de una red social. «Quiero poner al servicio de Herce todos mis conocimientos porque quiero devolver a mi pueblo todo lo que mi pueblo me ha dado», señaló.

... y el otro Garzón, por Cenicero

La vinculación de la familia Garzón con Cenicero, su localidad natal, no se termina con Alberto, el miembro más famoso de la saga. Su hermano Eduardo, economista, se ha comprometido con las mismas siglas enrolándose en la candidatura que presenta Izquierda Unida y que encabeza Fernando Cruces. Eduardo Garzón figura en una posición testimonial: el simbólico número once, último de la lista. Su hermano Alberto encabeza la lista de Málaga al Congreso.