Los mítines dan la espalda a la crisis de los refugiados

Refugiados senegaleses en Bilbao muestran una imagen de su llegada a puerto. /Ignacio Pérez
Refugiados senegaleses en Bilbao muestran una imagen de su llegada a puerto. / Ignacio Pérez

La Comisión Española de Ayuda al Refugiado denuncia que el discurso del miedo al extranjero ha calado entre los ciudadanos

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

España se ha convertido en la principal puerta de entrada a Europa para decenas de miles de personas que huyen de guerras o persecuciones ideológicas, o bien escapan de sus países por su orientación sexual o su credo religioso. Se diferencian de los inmigrantes ilegales que arriesgan sus vidas para huir de la miseria en que son refugiados a los que asiste la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Convención de Ginebra de 1951. Según su artículo 14, «en caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país». Esta es la teoría, pero otra cosa bien distinta es la práctica.

En una campaña electoral que se prolonga ya desde hace meses, las oenegés lamentan que los candidatos hayan dado la espalda a uno de los mayores problemas que afronta la humanidad en general y que, además, tiene un especial impacto en el ámbito doméstico. España fue, junto con Eslovenia y Chipre, el tercer socio de la Unión Europea donde más crecieron las solicitudes de asilo a lo largo de 2018. Se incrementaron de 33.035 a 52.730 en un año, según la oficina estadística comunitaria Eurostat. Por nacionalidades, la causa principal del aumento se debe a los venezolanos que huyen de la grave crisis política y económica que sacude al estado bolivariano. Unos 19.070 venezolanos solicitaron el asilo en España el año pasado, son el 87% de los naturales de ese país latinoamericano que pidieron protección internacional en la Unión Europea.

LA CLAVE

76%
de las solicitudes de asilo examinadas el año pasado por las autoridades españolas fueron denegadas, según CEAR.
Un derecho.
El asilo está reconocido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Convención de Ginebra

Según los datos recabados por la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), en 2018 solo se resolvió de forma favorable el 24% de las solicitudes de asilo que se examinaron, mientras que unas 78.000 aún están pendientes de dictamen.

A pesar de estas cifras, las principales fuerzas políticas pasan de largo ante esta crisis humanitaria durante la campaña. «Desgraciadamente estamos viendo una involución en la visibilización de las propuestas en materia de asilo y refugio. A diferencia de lo ocurrido en las elecciones anteriores, parece que en este momento el discurso del miedo ha calado, y estamos viendo una invisibilización de las propuestas en materia migratoria», lamenta Estrella Galán, secretaría general de CEAR, una organización sin ánimo de lucro que lleva más de 40 años velando por los derechos de las personas que llegan a España para pedir asilo.

Para Galán, la irrupción del discurso antiinmigración de la mano de Vox, y al que de alguna manera se han sumado PP y Ciudadanos, no es una buena noticia. La responsable de CEAR mantiene que, «ante esta situación, es precisamente ahora más que nunca cuando los partidos democráticos y progresistas deben tener en cuenta las propuestas en gestión de las migraciones, asilo y refugio desde una perspectiva positiva como clave para la sostenibilidad y la cohesión de nuestra sociedad».

Contactos políticos

Desde CEAR se ha tratado de trasladar sus propuestas en materia de refugiados a las distintas opciones políticas. No obstante, detalla Galán, hasta el momento la oenegé solo ha logrado reunirse con representantes del Gobierno socialista y de Unidas Podemos. Aun así, la comisión mantiene la esperanza de poder sentarse con otros partidos de aquí a la cita con las urnas del 28 de abril.

Respecto al futuro, en CEAR el optimismo es, como mínimo, contenido. «Hay muchas cuestiones pendientes de abordar, pero sobre todo esperamos que no haya un retroceso porque el desafío de las migraciones en nuestro país no es coyuntural y hay que asumirlo con responsabilidad y capacidad de gestión, explica Galán. «En todo caso -añade- esperamos que las migraciones y el asilo no se utilicen como moneda de cambio, y que se pueda lograr un pacto por el asilo y el refugio que garantice el cumplimiento de nuestros compromisos internacionales».