¿Usted cree que esta gente es de fiar?

Los debates han retratado a los políticos: tipos que arrancan votos a base de fuerza bruta. Los indecisos no solo siguen con dudas, ahora también están cabreados

¿Usted cree que esta gente es de fiar?
Yolanda Veiga
YOLANDA VEIGA

 A estas alturas de la campaña la indecisa ha mutado en 'la cabreada'. Porque de duda, va la cosa menguando un poco, pero el cabreo, 'in crescendo'. Pensábamos que el lunes iba a ser el día, que nos íbamos a quitar definitivamente la losa de la indecisión, que tras el primer debate podríamos apuntarnos por fin a algún equipo, agitar una banderita y hacerlo con entusiasmo. Ya lo dicen los psicólogos: el sentimiento de pertenencia al grupo es algo muy importante. Y una veía a los seguidores de Sánchez y Rivera tan contentos tras el primer combate que me ponía verde de envidia desde el sofá. Aquí da igual quién gane o quién pierda. El entusiasmo no decae. Verán que sucede igual con la sonrisa de Pablo Casado, le den bien o mal en las encuestas, él no se apea del 'dientes, dientes'. Que no es que nos 'j...', es solo que nos sorprende esa capacidad para no mudar el gesto. Los seguidores de Pablo Iglesias, que eran los únicos con motivos reales para salir a celebrarlo, no lo hicieron porque estaban en casa estudiando la Constitución, que son 169 artículos.

Pero pasó el lunes, y pasó el martes... Y menos mal que pasó porque lo del debate de Atresmedia fue para no repetir. ¿Qué festejaban exactamente los candidatos y los asesores tras el programa, a qué venían tantos besos y abrazos, tantas palmaditas en la espalda? ¡Pero si lo que se merecen es una colleja! Malo cuando emperazon con las cartulinas y los gráficos de colores... Es en ese momento cuando suelen soltar las cifras a destajo, que si va un cero de más entre tanto número se nota menos. «Usted se cargó no se cuántos empleos y luego vinimos nosotros y creamos no sé cuántos mil más...». Un día van a hacer mal la cuenta, van a exagerar tanto que les van a salir más trabajos que gente para emplear. Bueno, pues resulta que casi todo es bola. Los periodistas descubrían la engañifa poco después. A Casado le pillaron el lunes cuatro mentiras, dos a Sánchez y una a cada uno a Rivera e Iglesias. El martes el resultado fue el siguiente: Casado tres trolas, Rivera dos y Sánchez una. Iglesias, limpio. Así que como 'pa' fiarse una...

El martes pasaron además de las mentiras a los golpes. Porque no es solo que nos la quieran colar a los votantes, luego está el mal rollo que se gastan entre ellos. ¡Pero si han podido hasta jugar juntos de niños! Entre el más joven (Casado, 38 años) y el más mayor, el «carca» Sánchez (47) no se llevan ni una década. Los presidenciables son aquellos niños de la EGB, pero ni por el lado nostálgico han encontrado puntos de encuentro. Casi los estamos viendo de corto... A Albert Rivera en plan 'niño Vicente' (sigue igual), a Pedro Sánchez postulando para delegado de clase y prometiendo más recreo y menos deberes, a Pablo Iglesias como los alumnos de 'El club de los poetas muertos' y a Pablo Casado volviendo a casa con las rodillas inmaculadas (no las enseña ya, pero seguro que siguen sin un rasguño). Esa imagen nos reconcilia un poco con ellos. Un poquito al menos. Por cierto que aunque estábamos ya en los 80 parece que era un colegio solo de chicos y estamos por ver todavía a una mujer candidata a presidenta... No será tampoco esta vez.

Habría que preguntar a ese 40% de indecisos si los debates de la tele les han ayudado a tomar partido o si solo han contribuido al ruido y a la decepción nacional. Estos políticos tan vociferantes y maleducados ya no tienen cómo enmendar el asunto. Pero los votantes sí.