Casado calcula que con el 23% de los votos gobernará

Pablo Casado, en un mitin este martes en un parque de Madrid./EFE
Pablo Casado, en un mitin este martes en un parque de Madrid. / EFE

Su equipo ve factibles los lejanos 110 escaños y cree que el candidato tomó un partido «zombi» por la moción de censura

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

La dirección del PP ha diseñado una campaña acelerada como nunca con la esperanza de lograr en esta cuenta atrás lo que las encuestas niegan a su candidato: una subida de cuatro puntos con la que Pablo Casado se imagina en la Moncloa previo acuerdo con Ciudadanos y Vox. La calculadora echa humo en la sala de mandos de Génova, donde estiman que pasar del 19% de los votos que les asigna el promedio de los sondeos al 23 les concedería hasta 40 escaños adicionales y la posibilidad de amarrar la mayoría absoluta para la derecha.

Para que todo cuadre según los planes de la dirección, el PP necesita romper el techo de las encuestas hasta los 110 escaños, Ciudadanos debe crecer y Vox irrumpir en el Congreso con más de 20 diputados. Pero en el séptimo día de campaña, el reto sigue presentándose titánico. La última encuesta publicada, la de GAD3 este miércoles para ABC, recoge un leve descenso de los populares en esta última semana. Habrían perdido un 0,4% hasta el 20,9% en intención de voto. Sería un porcentaje similar al que recogió el CIS de julio de 2018, un mes después de que Mariano Rajoy perdiera la moción de censura. Entonces, el barómetro daba a los populares un 20,4% y estaban empatados con Ciudadanos.

En el entorno de Casado llaman a tener en cuenta estos dos factores. Sostienen que su presidente tomó las riendas de un partido «sorpassado» por Albert Rivera y «zombi» por la moción que le obligó a hacer las maletas en el Gobierno. Estas circunstancias, justifican, les han llevado a elevar el tono y situar a Pedro Sánchez como el enemigo a batir con el ánimo de aglutinar el voto de la derecha, pero, sobre todo, para desactivar la competencia de Vox. Necesitaban, argumentan, «dar el petardazo» para protegerse de la «tormenta perfecta». «Era -añaden- la única campaña posible».

Sus 'trackings', el seguimiento diario de la evolución de voto, apuntan a una horquilla entre 90 y 100 escaños. Pero en el equipo de Casado consideran que las encuestas no reflejan la realidad y advierten de que, además, la Semana Santa, con la gente fuera de casa, dificulta la labor de la demoscopia. Se fían de un pálpito, el del clima que dicen detectar en la calle. Creen que han llegado al «punto de inflexión» y mantienen viva la esperanza de que la semana previa al 28-A y el debate sean, si no determinantes, al menos sí «muy importantes».