Sánchez ve más cerca gobernar en solitario tras el derrumbe de Podemos

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, celebra los resultados del PSOE en las elecciones europeas./AFP
El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, celebra los resultados del PSOE en las elecciones europeas. / AFP

El PP se recuperó por su estructura territorial que le permitiró recuperar votos que se habáin fugado a Vox y Ciudadanos

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

Los resultados de las elecciones de este domingo han reforzado la idea de Pedro Sánchez de gobernar en solitario. El descalabro sufrido por Unidas Podemos deja a Pablo Iglesias con peores cartas para negociar una coalición gubernamental. Los socialistas, además, no están encadenados al partido morado para los acuerdos postelectorales en ayuntamientos y comunidades porque la puerta de Ciudadanos se ha abierto. El PP, entretanto, resopla por su recuperación, cimentada no tanto por un giro ideológico como por una consolidada organización territorial que le ha permitido recuperar votos, sobre todo de Vox, pero también de la cosecha liberal.

Los socialistas nunca han negado que estuvieran en conversaciones con Unidas Podemos, pero mientras los morados decían que negociaban una coalición para gobernar y hasta hablaban de que era de «sentido común» que Iglesias fuera ministro, en el PSOE relativizaban el alcance de los contactos y recordaban la apuesta de Sánchez por un Gobierno monocolor con independientes progresistas. Una idea en la que el líder del PSOE se ha reafirmado más con los resultados electorales en la mano y con las primeras reflexiones de Ciudadanos. La portavoz del partido naranja obvió hoy las referencias al «cordón sanitario» a los socialistas y dejó la puerta abierta a un acercamiento. Se estudiará «caso por caso», comentó Inés Arrimadas.

El ministro y número tres del PSOE, José Luis Ábalos, incidió en que «el marco de la gobernabilidad» es hoy distinto al de hace dos días. Lo que no quiere decir, subrayó en la cadena Ser, que se haya producido un giro respecto a los socios. Pero la realidad es que Unidas Podemos está hoy más débil que ayer, perdió respecto a las generales cerca de un millón de votos y 68 diputados en las 12 comunidades que celebraron elecciones. «No están para exigir», apuntan en la ejecutiva socialista. Los morados son prescindibles para los socialistas siempre que cuaje un entendimiento con los liberales. Tanto en ayuntamientos y autonomías como para la investidura de Sánchez. Pero eso es mucho correr, advierten en la calle Ferraz.

Iglesias, además, no se resigna a pasar de plato principal a la manzana del postre. Sabe que sus 42 diputados en el Congreso no son desdeñables y constituyen su mejor herramienta para presionar a Sánchez. El líder de Unidas Podemos busca ahora un entendimiento global que abarque desde la Moncloa hasta los consistorios. Aunque es realista y no ignora que el descalabro del domingo tendrá consecuencias. «Tenemos que ser conscientes de lo que pesamos» para «tratar de ayudar a construir un gobierno de coalición», apuntó hoy en un ejercicio de autocrítica después de haber enmudecido la noche electoral.

Capilaridad territorial

Si en la sede de los morados el ambiente fúnebre no se disipa con el paso de las horas, en la calle Génova los dirigentes del PP seguían sin caber en sí aunque los números no han sido para tirar cohetes. Los populares, por ejemplo, pueden recuperar el Ayuntamiento de Madrid con su peor resultado en las últimas décadas. Pablo Casado y los barones de su partido discreparon en el diagnóstico porque mientras los segundos hablaron del exitoso giro al centro que ellos reclamaron, el líder popular negó el cambio de rumbo y defendió que la estrategia, además de acertada, ha sido la misma en las dos citas electorales.

Pero lo más probable es que la razón de la recuperación popular, cinco puntos más este domingo que el 28 de abril, no ses ni una ni otra y radique en su potente estructura territorial que le ha permitido presentar más candidaturas municipales que nadie y con las que ha recuperado buena parte del voto fugado a Vox y también a Ciudadanos. Un ejemplo: en las generales el PP obtuvo en Andalucía 785.199 votos y en las municipales, 1.040.073; la extrema derecha sumó en las legislativas 611.120 papeletas y en las locales, 125.630, mientras que los liberales reunieron 808.865 hace un mes y ahora, 308.570. Ni Vox ni Ciudadanos tienen la capilaridad territorial del PP.

El partido de Albert Rivera tiene facilidad para vender como éxitos sus resultados electorales, lo sean o no, y esta ocasión no fue la excepción. Se centró en ensalzar que ha duplicado sus diputados autonómicos y que ha pasado de los 1.500 concejales a cerca de 3.000. Obvió que ha retrocedido 7,6 puntos y ha perdido 2,3 millones de votos respecto a las generales, aunque es cierto que la participación cayó diez puntos. Pero lo sustantivo es que las elecciones han supuesto un baño de realismo para Ciudadanos. Tiene la llave para gobernar y lo que hasta el sábado pasado eran vetos ahora son elementos a considerar. La dirección del partido acordó crear un comité negociador sin orden de vetar a PSOE ni excluir a Vox, un tabú para los liberales.

El quinto partido de ámbito nacional también hizo de la necesidad virtud, y pese a sus pobres resultados, comprensibles en una organización con tan poco historia como Vox, anunció que venderá caros sus apoyos. Santiago Abascal avisó al PP que no va a aceptar un «trágala» por su apoyo. Vox, añadió, quiere tener «visibilidad política», léase presencia en los gobiernos autonómicos y municipales.

Los vasos comunicantes entre los dos bloques

Los resultados de las elecciones autonómicas y municipales del pasado domingo vuelven a dejar claro que no hay una dinámica de votos transversal. Las papeletas cambian de destino pero se mueven dentro del mismo bloque. Hay fugas y capturas entre PP, Ciudadanos y Vox, y entre PSOE y Unidas Podemos.

En las 12 comunidades que renovaron sus parlamentos, los socialistas ganaron 62 diputados respecto a las elecciones de hace cuatro años. La formación que lidera Pablo Iglesias, en cambio, perdió 68 escaños. El PP vio este domingo como se evaporaban 67 de los parlamentarios autonómicos logrados en 2015, mientras que Ciudadanos incrementó su representación en 46 y Vox, en 27.

Un caso paradigmático es el de Madrid. El PSOE obtuvo los mismos 37 diputados en la Asamblea regional que en las anteriores elecciones, mientras que unidas Podemos perdió 20, que fueron a parar íntegros a Más Madrid, la escisión capitaneada por Íñigo Errejón. En el bloque conservador se produjo un fenómeno similar aunque no con tanta exactitud. El PP perdió 18 diputados, y los liberales ganaron nueve y la extrema derecha, 12.

Con los concejales también se registra el trasvase de vasos comunicantes entre bloques aunque es más difícil de precisar. Los populares incrementaron su votación en cinco puntos y medio respecto a las generales; Ciudadanos perdió en la misma comparación 7,6 puntos y Vox, 7,3. Los populares perdieron respecto a 2015 unos 2.500 concejales, y los liberales ganaron del orden de los 1.300 y el partido de Abascal, medio millar.

En la izquierda es imposible hacer ese ejercicio porque Unidas Podemos se presenta con multitud de listas con los nombres de cada municipio y no hay una marca común que sirva de referencia.

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