El PSOE regresa al poder 24 años después

El PSOE regresa al poder 24 años después
Justo Rodriguez

Los socialistas desbancan al PP como fuerza más votada y alcanzarían la mayoría absoluta en el Parlamento con el apoyo de Podemos

Jorge Alacid
JORGE ALACIDLogroño

Vuelco histórico y cambio de ciclo. El horizonte que con mayor insistencia manejaban las encuestas para La Rioja se cumplió en la noche electoral del 26M. Que fue histórica para el PSOE porque vuelve a ser la fuerza más votada en la región luego de 24 años de primacía del PP. También para los populares, aunque por razones opuestas, fue una jornada electoral para la historia. Una noche infausta. Su retroceso en las generales del 28A se vio reflejado en las urnas de las regionales, aunque logró un resultado más aceptable del que auguraban los sondeos: pasa de 15 diputados a 12. Un varapalo mitigado respecto al 28A porque a diferencia de lo ocurrido hace un mes no sufrió la misma pérdida de votos que entonces se fueron a Vox. Pero, en todo caso, una amplia derrota. Que tendrá consecuencias internas.

En abierto contraste con la derrota del PP, el PSOE festejaba ayer un triunfo de proporciones mayúsculas para sus siglas. Que tendrá además una derivada, muy acorde con el signo de los tiempos: una mujer presidirá el Gobierno de La Rioja, si así lo refrenda el Parlamento.

Los 15 diputados que consigue la lista encabezada por Concha Andreu superan en cinco los escaños que ella mismo alcanzó hace cuatro años: le bastarían los dos que atrapa Unidas Podemos (luego de otra debacle, que le lleva a ceder la mitad de su representación) para sustanciar la mayoría absoluta. La nómina de damnificados incluye también a Ciudadanos, que se limita a retener sus cuatro parlamentarios, muy lejos de sus ambiciones. E incorpora por supuesto a dos fuerzas que ni siquiera entran en el Legislativo: el PR+ que comandaba Julio Revuelta vuelve a quedarse a las puertas de algo más que un escaño. Queda incluso en cuestión la supervivencia de su partido. Y Vox se resigna a ser flor de un día. Su tirón en las generales no se correspondió ayer con un auge semejante a escala regional.

De la suma de avances y retrocesos nace un Parlamento que en esta legislatura se parecerá bastante más al que alumbraba la vieja política. Los grandes partidos refuerzan su hegemonía y los pequeños se tienen que conformar con el papel de bisagra. Su escasa capilaridad condena a Ciudadanos y Unidas Podemos casi a la irrelevancia a escala autonómica, aunque ambos pueden aspirar a ser la llave del futuro Gobierno de La Rioja. Podemos, porque ha tendido en la última legislatura a acercar sus posiciones a las socialistas. Y Ciudadanos, porque su concurso será necesario para que el PSOE forje gobiernos locales en un buen número de municipios. Una coalición a gran escala entre ambas fuerzas desatascaría la gobernabilidad no sólo de la región, sino de sus principales ayuntamientos. El de Logroño, por ejemplo.

La suma de PSOE y PP da como resultado un Legislativo donde ceden posiciones los pequeños Ganan los grandes

El electorado castiga a los partidos que más cismas internos han protagonizado durante la legislatura Pierde la división

Porque ocurre que el retroceso del PP en el Parlamento se corresponde con una caída semejante de apoyos en el voto municipal. Y también pierde las elecciones europeas ante el PSOE, una triple derrota que empezó a incubarse hace cuatro años. Incapaz de digerir la pérdida de la mayoría absoluta, equivocó también la táctica seguida para relevar a Pedro Sanz, su todopoderoso mandamás de los años de gloria. Y volvió a fallar en un momento clave: el congreso que entronizó a José Ignacio Ceniceros, germen de una cruenta batalla interna, algunos de cuyos episodios se han seguido viviendo incluso durante la campaña. En realidad, el mensaje que envían los electores viaja en esa dirección: penalizar la división. Y premiar a los partidos que se presentan más unidos. Podemos, que ha protagonizado una legislatura muy pródiga en querellas intestinas, paga también ese espectáculo que han ofrecido sus diputados. Y Ciudadanos, que se presentó al Parlamento con una candidatura renovada por completo, también se ve perjudicada por incurrir en ese mismo pecado.

El resultado admite otras interpretaciones. Entre otros factores, debe tenerse en cuenta que la fisonomía resultante del nuevo Parlamento conocida ayer todavía puede cambiar en alguna de sus caras más conocidas. Los socialistas, porque suele ser habitual que los partidos en el Gobierno sitúen a algunos de sus parlamentarios en responsabilidades ejecutivas; el PP, porque el terremoto que vivió anoche tendrá consecuencias internas. Las voces críticas ya empezaban a menudear recién abiertas las urnas y amagaban con exigir explicaciones en la primera reunión que convoque su comité ejecutivo.

En el plano opuesto, el PSOE sonreía. Luego de tantas noches electorales desbordantes de amargura, sus votantes, militantes y dirigentes se tomaron el desquite. Los riojanos habían bendecido la estrategia que empezó a impulsar César Luena como secretario general, cuando adoptó una serie de medidas muy controvertidas que permitieron enderezar la estrategia de su partido, según una línea argumental que luego hizo suya su sucesor, Francisco Ocón. El secretario general fue anoche otro de los grandes protagonistas del éxito electoral; su eficaz labor parlamentaria se vio saludada por el triunfo en las regionales, que se añaden al alcanzado en las generales y a otras dos victorias anotadas también ayer, en las municipales y las europeas. Con un mérito adicional: haber contribuido a consolidar la figura institucional de Concha Andreu. Desde Calahorra (por cierto, como el último presidente socialista que tuvo La Rioja, su padrino en la sombra José Ignacio Pérez), al Palacete, casi 25 años después. Una generación de riojanos sólo ha conocido al PP en el poder. Y hacia ellos pareció dirigir sus primeras palabras: «La voluntad de cambio es clara y es nuestra obligación liderarla», prometió.

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