«Nuestra voluntad es seguir revalorizando las pensiones con el IPC más allá de 2020»

Magdalena Valerio, el pasado lunes durante su visita a Bilbao para participar en un foro de economía social. :: manu cecilio/
Magdalena Valerio, el pasado lunes durante su visita a Bilbao para participar en un foro de economía social. :: manu cecilio

Rectifica a su secretario de Estado, se desmarca de la ministra Calviño e insiste en que el problema del sistema es de ingresos Magdalena Valerio Ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social

ADOLFO LORENTE BILBAO.

Tal y como está el patio de la política española, hablar de una semana es hacerlo de la eternidad. Un mundo. La entrevista se realizó a última hora de la tarde del lunes y 20 horas después, fue necesario tramitar la primera petición de actualización porque hay ocasiones que el fuego amigo, ya sea de forma intencionada o no, hace estragos. Pese a todo, la ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, Magdalena Valerio, tiene las cosas muy claras cuando se habla de revalorizar las pensiones: se hará con el IPC o con el IPC.

-La ministra de Economía, Nadia Calviño, dijo el lunes en Bruselas que al revalorizar las pensiones hay que considerar más factores además del IPC. Y añadió que es la opinión del Gobierno. Usted defiende que el Pacto de Toledo sólo habla de IPC real y también dice hablar en nombre del Gobierno. ¿Con qué nos quedamos?

-Las pensiones se van a revalorizar según el IPC real, como ha recomendado el Pacto de Toledo y ya ha dicho el presidente del Gobierno. Y si al final hay diferencia entre el IPC previsto y el IPC real, se abonará una paga compensatoria. La ministra de Economía, con la que he hablado personalmente, se refirió a la sostenibilidad financiera del sistema. El IPC garantiza la sostenibilidad social y cumple el mandato constitucional.

LAS CLAVES«Me niego de manera rotunda a que este debate enfrente a nuestros mayores con los jóvenes» «Un destope total no va a progresar, pero quizá sí un destope progresivo en función de las cuantías» «No puedo derogarla porque no tengo apoyos para ello, pero sí puede hacerse de forma parcial» «No lo contemplamos. La ley de 2011 ni siquiera ha terminado de desplegar sus efectos»

-Lo dijo Calviño y se lo acaba de advertir el FMI.

-Que el FMI esté tranquilo. No sólo hay que hablar de revalorización, que es la recomendación dos del Pacto de Toledo, también de la uno, que la financiación del sistema, y aquí también vamos a actuar.

-La subida acorde con el IPC tanto para 2018 como para 2019 ya fue pactada por el PP, Ciudadanos y el PNV en los actuales Presupuestos. La clave es saber qué pasará a partir de 2020. ¿Tomarán decisiones o pasarán la 'patata caliente' al próximo Gobierno?

-Somos conscientes de que estamos gobernando con muchas ganas, con mucha ilusión, con mucha ocupación, pero el número de diputados que tenemos son los que son. No adelantemos acontecimientos, pero la voluntad política es que haya una revalorización acorde con el IPC a partir de 2020. Yo espero que sea así, pero vamos a ir pasito a pasito.

-Su mayoría es la que es y varios partidos ya han sugerido que en el acuerdo alcanzado en el Pacto de Toledo también se deja la puerta abierta a tener en cuenta otras variables como el PIB.

-El resto de los grupos ha aprobado esto (blande la hoja del reciente acuerdo del Pacto del Toledo) y dice lo que dice. Sólo habla de IPC real, aquí no dice nada de otras variables.

- Su secretario de Estado de Seguridad Social, Octavio Granado, aseguró hace unos días que basarse sólo en el IPC genera «efectos perversos a largo plazo».

-Es su opinión.

-¿La suya, no?

-No, la mía no.

-También dio diez años de vida al actual modelo. ¿Pecó de pesimismo o de sinceridad?

-Lo que quiso decir, porque hablé con él y me lo ha aclarado, es que el sistema público de pensiones, cada cierto tiempo, necesita una reforma de calado para hacerlo sostenible social y financieramente.

-Entonces, le pidió explicaciones.

-Sí, porque se puede generar incertidumbre injustificada. Lo que él vino a decir es que hay que ser cautos, que hay que ver cómo evolucionan las cosas, porque no sólo hay que hablar de revalorización, también de financiación. No tenemos un gasto abusivo. Si sumamos todas las pensiones, incluidas las que se financian con impuestos, estamos por debajo del 12% del PIB, y países de nuestro entorno están por encima. Portugal más del 13%, Francia, del 14%, Italia del 15%...

-Se habla mucho de gastos y muy poco de cómo pagarlos. Se lanzan propuestas, pero no se concreta nada. ¿Qué impuestos se crearán y cuánto se quiere recaudar?

-El problema de ingresos es evidente y debemos decidir cómo reorientar el transatlántico. Hay muchas cuestiones puestas encima de la mesa, como hacer una reforma fiscal que no afecte a las clases medias, una reforma del Impuesto de Sociedades, la creación de un impuesto a las transacciones financieras, a las tecnológicas... Si tenemos un 38% de imposición fiscal y la media de la UE es del 46%, algo hay que hacer. Lo mismo hay que poner en marcha el 109 del texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social, que dice que las prestaciones contributivas, básicamente, se financian con cotizaciones pero también vía Presupuestos para situaciones específicas.

La hucha de las pensiones

-¿Recurrirán al final a la hucha de las pensiones para pagar la extra de Navidad? Apenas quedan 8.000 millones. ¿Se vaciará ya este año?

-Las cotizaciones van bien y, además, quedan más de 6.000 millones del último préstamo. Ojalá no tengamos que tocar el fondo de reserva, pero el anterior Gobierno no nos ha dejado margen de maniobra. El PP, cuando llegaron los problemas, tiró de ahorros sacando 84.000 millones tanto del fondo de reserva como del de las mutuas. Si este año hay que tocar un poquito el fondo de reserva para pagar la extra porque no quede más remedio, se tocará.

-Pero si no es en diciembre, será el año que viene. El fin de la hucha de las pensiones, al menos en lo simbólico, es un gran varapalo.

-El anterior Gobierno lo evitó pidiendo un préstamo y yo no voy a pasar a la historia como la ministra que vació la hucha de las pensiones o dejó de pagar algo a los pensionistas. No vaticinó el futuro; sólo digo que las pagas extras se van a pagar pues somos un Estado fuerte. Lo ideal hubiese sido lo previsto, que la hucha llegase llenita a 2022 y 2023, que es cuando nos vamos a empezar a jubilar las generaciones del 'baby boom'. Hay que hacer por llegar a 2022 con el sistema lo más saneado posible.

-¿El destope de las cotizaciones máximas sigue en pie?

-Es algo que está encima de la mesa. Hay discusión, pero creo que un destope total no va progresar si queremos un acuerdo de mínimos. ¿Plantear un destope progresivo de la base máxima? Es posible.

-España está en el 'top cinco' de las pensiones más generosas de Europa en relación al último sueldo y, por contra, el paro juvenil, del 38%, es el segundo más alto de la UE. ¿Por qué se habla tanto de quienes cobran la pensión y tan poco de quienes deben financiarlas? Si es por cálculos electorales, votar, votan tanto unos como otros.

-Me niego de manera rotunda a que de este debate sobre el futuro del sistema salga una confrontación entre nuestros mayores y nuestros jóvenes. Claro que hay que apostar por el empleo joven y en esto estamos trabajando. Está claro que tenemos que ir en la senda de mejorar los salarios.

-Critica con vehemencia la reforma laboral del PP que tanto se alaba en la UE. ¿Por qué no la deroga?

-Porque no tengo apoyos parlamentarios suficientes para hacerlo.

-¿Compañeras de Gobierno como Nadia Calviño han frenado cualquier intento de derogación en el consejo de ministros porque Bruselas jamás lo permitiría?

-No, para nada, en absoluto. Aquí no me ha tenido que convencer nadie porque sé sumar y restar. En su conjunto, no es posible derogarla, pero sí creo que es factible sacar adelante cuestiones como la reforma del artículo 42 del estatuto de los trabajadores en materia de subcontratación; garantizar la ultraactividad de los convenios colectivos; primar el convenio sectorial frente al de empresa o el tema del registro horario para atajar el fraude de las horas extras

-Ha hablado de muchas ideas, pero nada de prolongar la edad de jubilación, algo que parece inevitable a medida que aumenta la esperanza de vida. ¿Lo contemplan?

-Por ahora, no. La ley de 2011 aún no ha terminado de desplegar sus efectos. La base reguladora de la pensión de jubilación todavía no es de 25 años, sino de 21. Y la edad de 67 sólo es para los que tengan carreras más cortas de cotización. Yo soy, por ejemplo, de las que se jubilaría a los 67.

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