Una de cada diez herencias son rechazadas por las deudas o impuestos

Una de cada diez herencias son rechazadas por las deudas o impuestos
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Como consecuencia de la crisis ha aumentado el número de renuncias en España, de 16.000 en 2010 a casi 47.000 el año pasado

EDURNE MARTÍNEZMadrid

Existen diferentes motivos para renunciar a una herencia. El primero que se viene a la cabeza es por los altos impuestos a pagar en caso de aceptarla, pero desde el Consejo General de Economistas explican que las distintas bonificaciones que tienen las comunidades hacen que sea difícil sostener esta idea. «¿Por qué alguien va a renunciar a un 30%, en el peor de los casos, de un bien que no tenía?», señaló durante la presentación del informe Luis del Amo, sobre todo teniendo en cuenta los mecanismos que existen para financiar el impuesto y el periodo de tiempo que se da para poder conseguir el dinero con el que pagar los impuestos.

En su informe con el Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF) 'Panorama de la Fiscalidad Autonómica y Foral 2019' establecen una serie de ejemplos para cada comunidad dependiendo del grado de consanguinidad del heredero. En el caso de una persona que hereda de su padre 800.000 euros, de los que 200.000 corresponden a una vivienda, en algunas regiones no pagaría nada por Impuesto de Sucesiones, como en Andalucía o Cantabria, poco en otras como Canarias (solo 134 euros), mientras que en las que más tendría que aportar el heredero de ese patrimonio según el ejemplo propuesto sería en Castilla y León (81.000 euros) y Asturias (103.000 euros).

Hay muchos otros casos dependiendo de la cuantía heredada y del parentesco, pero incluso en el peor de los casos (si el heredero no es un familiar del fallecido y contaba con un patrimonio elevado antes de recibirla), con el mismo supuesto del caso anterior, el lugar donde menos tendría que pagar es si es residente en Cataluña (306.000 euros) y el máximo sería en Murcia y Andalucía (499.000 euros ambas).

Es decir, que aun siendo este caso, el heredero conseguiría un dinero del que antes no disponía. Es la razón por la que el economista Del Amo asegura que no entiende la «leyenda popular» de que se renuncie a las herencias por lo que hay que pagar a Hacienda, ya que esa persona consigue al menos un 30% de dinero con el que no contaba antes, después de impuestos.

Así, según su opinión este hecho atiende a razones más relacionadas con el endeudamiento del propio heredero, que si recibe una cuantía de dinero va a ir directamente destinada a sus acreedores y prefiere por ello renunciar, o la que la propia herencia lleve aparejada.

Según los datos del informe, el año pasado los españoles recibieron casi 430.000 herencias y casi 47.000 fueron rechazadas, un porcentaje cercano al 11%. Las cifras confirman que la «resaca» de la crisis ha motivado el aumento de renuncias porque muchos ciudadanos están más endeudados que antes, explica Del Amo, porque en 2010 -primer año el estudio- solo se renunciaba al 5% de las herencias, unas 16.000 del total de 327.000 existentes, pero la cifra ha ido subiendo paulatinamente hasta el 10,89% de 2018.

Rebaja fiscal por año electoral

El presidente del Consejo, Valentín Pich, considera que este año electoral va a suponer que el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones baje en términos recaudatorios ya que «la competencia fiscal a la baja empieza este año a extenderse a hermanos y familiares más distantes». Pich se queja de la «desorganización» fiscal en las autonomías: «La fiscalidad autonómica se está complicando por segundos, hay un poco de irracionalidad».

Hacienda investiga dónde se domicilia el recibo de la luz o de dónde se saca habitualmente dinero para comprobar la residencia fiscal jesús sanmartín, presidente CGE

La novedad de 2019 es que las comunidades -prácticamente todas ya bonificaban a los hijos, cónyuges y padres que recibieran herencias o regalos- están ofreciendo estas ayudas fiscales a los parientes de grado más lejano, como los primos, sobrinos o tíos del fallecido.

Sobre la movilidad de los españoles para tributar menos, es decir, cambiarse de residencia fiscal, Jesús Sanmartín, presidente del Consejo General de Econmistas, explica que cada vez es más difícil engañar a Hacienda porque se persigue al contribuyente en sus movimientos económicos más básicos como dónde tiene el médico, dónde le domicilian las facturas de la luz, dónde está suscrito al periódico o, una de las más comunes, de dónde saca habitualmente el dinero del cajero, explica Sanmartín.

Y es que según datos de Fedea, más de 2.500 españoles trasladaron su residencia fiscal a la Comunidad de Madrid de 2005 a 2012 desde otras comunidades atraídos por la política de rebajas de impuestos sobre todo en Impuesto de Sucesiones y Donaciones, así como el de Patrimonio. El engaño fiscal viene cuando estos contribuyentes ni siquiera se trasladaron físicamente a Madrid, sino que siguieron haciendo vida en sus ciudades.

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