Los surtidores aprovechan el tirón de los gasolina para mantener las ganancias por litro vendido

Su margen sigue en los 17 céntimos mientras que el del diésel ha caído en los tres últimos meses, justo con el descenso en las ventas de estos vehículos

JOSÉ M. CAMARERO MADRID.

Las estaciones de servicio ya están sacando partido a la nueva realidad que vive el mercado automovilístico en España, completamente diferente a la que existía hace pocos meses. El auge en las matriculaciones de coches de gasolina -representan seis de cada diez ventas, frente a poco más del 40% que acumulaban hasta hace dos años- permite a las compañías del sector mantener el margen que obtienen por cada litro vendido. En los tres últimos meses, esa ganancia media no ha descendido mientras que la que se obtiene con cada litro de diésel sí lo ha hecho de forma continua.

A mayor demanda de gasolina en los surtidores, el margen obtenido no se resiente en los puntos de venta, como muestran los últimos registros de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC): mientras que el beneficio que obtienen con el diésel ha descendido en los tres últimos meses en un céntimo por litro vendido -desde los 17,8 hasta los 16,9 céntimos-, la de la gasolina se mantiene firme en el entorno de los 17 céntimos de euro.

El mercado de los combustibles está cambiando a un ritmo tan rápido en España que el plantel de precios que existe en la actualidad será diferente en los próximos meses. Con más coches de gasolina por las calles, el consumo de este combustible se está incrementando a un ritmo muy superior al del gasóleo. Así, hasta el pasado mes de julio, la demanda de gasolina se situaba en los 2,6 millones de toneladas, lo que representa un incremento del 3,1% con respecto al mismo periodo del año anterior, según Competencia. Por su parte, la adquisición de diésel ha superado los 13,5 millones de toneladas, aunque el crecimiento interanual es solo del 1,7%.

El parque actual de turismos y coches 4x4 lo conforman 14,7 millones de vehículos de gasóleo frente a 8,7 millones de gasolina. Sin embargo, la incorporación de este último grupo de vehículos se realiza cada vez con más insistencia por parte de los compradores, que ven cómo el diésel ha sido demonizado por las autoridades.

De hecho, lo que parece un inminente alza del precio del gasóleo por el gravamen que el Ministerio de Hacienda quiere aplicar a este combustible -siempre que salgan adelante los Presupuestos del Estado para 2019, que se encuentran en negociación- ha situado el precio antes de impuestos de este producto entre los más caros de la Unión Europea. En concreto, España ha ascendido hasta la quinta posición de este 'ranking' comunitario con un coste de 0,65 euros por litro, frente a la media de 0,61 euros, según el último informe de supervisión de la CNMC, referido al mes de agosto.

Esa cuantía ya es solo más cara en Suecia (0,78 euros), Grecia (0,71), Dinamarca (0,69) y Finlandia (0,67). Tres meses antes, cuando el nuevo Ejecutivo de Pedro Sánchez tomó posesión y anunció, entre sus primeras medidas, la intención de gravar más al diésel, el coste sin impuestos de este combustible era el octavo más caro de la UE. En los 65 céntimos que cuesta este producto antes de impuestos -si se añaden las tasas tributarias el precio final se eleva hasta los 1,24 euros- se incluye la cotización internacional de esta materia prima, así como el margen de comercialización que aplican las empresas.

En el caso de la gasolina, el precio antes de impuestos de este combustible se encuentra en los 0,64 euros por litro, lo que sitúa a España en el segundo puesto más caro de la clasificación de este producto entre los países europeos. En realidad, se trata de una posición que ya mantenía desde hace varios meses el país, caracterizado por ser uno de los que cuenta con precio antes de tributos de los más elevados entre los Estados miembro de la UE.

La penalización del diésel, bien por la vía de las emisiones, bien por el incremento de los gravámenes que se quiere aplicar a este combustible, también está modificando las políticas comerciales de las empresas que lo comercializan en las estaciones de servicio.

La marca blanca sube más

Aunque los precios más baratos de gasóleo se encuentran en los surtidores de los hipermercados y los de los puntos de venta independientes, son estos establecimientos los que más han incrementado esos precios en los últimos meses, frente a lo que lo han hecho las grandes petroleras del sector, cuyos incrementos han sido mucho más tenues.

Entre enero y agosto, el precio medio del diésel ha subido un 5,8%. Sin embargo, en los hipermercados ese incremento ha sido superior al 7%, y en las estaciones de servicio independientes, de un 6,3%. Sin embargo, en firmas como Repsol, Cepsa, BP o Galp, entre otras, el aumento del precio se ha situado por debajo de la media del 6%.

En el caso de la gasolina, también son los surtidores de los supermercados y los de marca blanca los que más han subido sus precios en lo que va de año, aunque siguen siendo los más baratos, frente al resto.

 

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